🇻🇪 NABEP: una concentración de poder económico que deberíamos mirar con mucho cuidado
Asumamos que todo lo anunciado se hace realidad y que NABEP incrementa su producción desde menos de 200.000 b/d actuales hasta 1,6–1,7 millones de barriles diarios (MB/D) en los próximos diez años. Es decir, la producción actual más aproximadamente 1,5 MB//D adicionales contemplados en el acuerdo. La Casa Blanca señala además que NABEP recibió concesiones sobre 17 campos con unos 65 mil millones (MMM) de barriles de reservas probadas.
¿Cuánto podría valer una empresa así?
Hice un primer ejercicio utilizando como referencia las tres grandes petroleras estadounidenses, tomando sus cifras de producción de 2025 y sus capitalizaciones actuales:
ExxonMobil: 4,7 MB/D | US$672 MMM de market cap → US$142 MMM por cada MB/D.
Chevron: 3,7 MB/D | US$414 MMM → US$112 MMM por cada MB/D.
ConocoPhillips: 2,4 MB/D | US$164 MMM → US$69 MMM por cada MB/D.
Prefiero utilizar ConocoPhillips como referencia central porque su negocio está mucho más concentrado en exploración y producción, mientras Exxon y Chevron son compañías integradas con enormes operaciones de refinación, petroquímica, comercialización y otros negocios.
Aplicando mecánicamente el múltiplo de Conoco, una NABEP produciendo 1,6–1,7 MB/D podría valer alrededor de US$110–117 MMM.
Pero seamos conservadores. Apliquemos un descuento de 30%-50% por su concentración en Venezuela, riesgo institucional, enormes necesidades de inversión, ausencia de un historial operativo comparable y riesgo de ejecución. El resultado sería una valoración aproximada de US$55–82 MMM.
Ese descuento incluso podría reducirse con el tiempo si NABEP demuestra capacidad de ejecución, especialmente considerando la extraordinaria base de recursos que tendría detrás: los 65 MMB anunciados son varias veces las reservas probadas actuales de Chevron, por ejemplo.
Y aquí aparece una pregunta que me preocupa mucho más que la valoración.
Según la estructura anunciada, el gobierno estadounidense tendría 35% de la matriz de NABEP. Si el 65% restante permanece concentrado en manos de un solo propietario, estaríamos hablando, bajo estos supuestos, de una participación que eventualmente podría valer US$36–53 MMM.
Eso colocaría potencialmente a una sola persona entre las mayores fortunas de América Latina y al frente de una compañía que podría producir cerca del 50% del petróleo venezolano, con una producción comparable a la de algunos de los grandes actores petroleros internacionales.
Venezuela conoce demasiado bien los riesgos que genera la concentración de poder. No deberíamos sustituir la concentración de poder del Estado por una extraordinaria concentración de poder económico privado alrededor de nuestro principal recurso natural.
Por eso insisto en algo fundamental: es necesario que el acuerdo se publique completo. Necesitamos conocer la estructura accionaria, los derechos económicos, la gobernanza, duración, obligaciones de inversión, régimen fiscal, mecanismos de competencia y condiciones de las concesiones antes de llegar a conclusiones definitivas.
Estos números son preliminares y dependen de supuestos muy fuertes. Todavía falta información esencial sobre el acuerdo. Pero precisamente por la magnitud que podrían alcanzar, merecen ser discutidos con absoluta transparencia.
El petróleo puede ayudar enormemente a reconstruir Venezuela. Lo que no deberíamos permitir es que esa reconstrucción genere una concentración de poder económico capaz de condicionar nuestras instituciones y nuestra democracia.