Coquetéenme, estoy soltero. ¿Ya les dije que pueden coquetearme? Porque pueden hacerlo. Por eso estoy soltero: disponible, libre, sin compromiso, sin nada de nada. Así que, ¿qué más digo? ¿Ya mencioné que estoy soltero? Porque lo estoy. Y sigo soltero a pesar de las desgracias.
Sinceramente, todavía no puedo superar todo lo que me pasó ayer en la noche; nunca creí que pasaría algo así y con lo que pasó ni pude dormir y ahora ando con sueño, porque siempre me pasan cosas.
Donde pongo el ojo, me cuernean, extrañan al ex, me ghostean, no sabe lo que quiere, me agarran de cajero automático, no le gusto o no quieren nada con nadie.
Lo más delicioso de un sexting es cuando hay vulgaridad y, a su vez, te envían fotos e videos, haciendo que el deseo crezca y se convierta en una necesidad palpable.
El mundo afirma su pulso cuando aparecen las cosas comunes; ensayan grandeza a sus pies y hasta el silencio se inclina, consciente de estar frente a algo que no necesita explicación, solo contemplación.
Cuando se deja amar con intensidad, te deja ser un celoso de mierda; además, le gusta que lo tengan como un consentido y que lo tengas loco y obsesionado; ahí es.