@alexcorretja74 El 10 de agosto, día habitualmente caluroso, es San Lorenzo, mártir que murió quemado en una parrilla de brasas, de ahí la frase "pega el Lorenzo".
Se quita a un monstruo que va de cara para poner a otro mal disfrazado y aquí todos contentos bailando detrás de la flauta de una perversa democracia. Nada nuevo desde los presocráticos.
Siempre me preguntaré, aunque es evidente, por qué todos esos políticos que se jactan de luchar por la igualdad, sin embargo, no están por la labor de cambiar la ley electoral para que cada voto valga lo mismo vivas dónde vivas. Un ciudadano, un voto.
Leo muchas veces que un obrero que vota a la derecha es tonto y pienso que mucho más tonto debe ser un obrero que vota y jalea a un tipo que dice ser socialista o comunista ganando 90 mil pavos y viviendo en una mansión con seguridad pagada por todos y apoyado por un magnate.
Lo que un genio dice, muchos necios contradicen. Es la ley de la historia, de la memoria y la desmemoria, y también de la presente y lo será de la historia futura.
Está claro cual es la democracia dictatorial que han implantado. Si eres diputado, te pagamos un sueldazo más dietas por casa, comida y transporte, y tienes un salvoconducto para viajar cuando quieras. Sino, sólo puedes moverte durante una hora alrededor de tu casa.
Por mucho que mientan, insulten y amenacen, la verdad seguirá siendo la misma, no cambiará, la ineptitud y las malas actuaciones no se olvidarán, y las decenas de miles de víctimas no resucitarán aunque se mantendrán vivas en el recuerdo. En política no se pide perdón, se dimite.
Las evidencias nunca dejarán de serlo por mucha cal viva que se eche encima con la intención de ocultarlas o eliminarlas cuando el razonamiento ha sido testigo de ellas.
A veces me sorprende ver qué sociedad quieren algunos. Si una empresa privada es capaz de comprar test y EPIs para sus trabajadores, cómo es que el estado no puede conseguirlos y tiene que robárselos a ellos, cuando se han gastado millones en material defectuoso.
Yo siempre protesté por la que se llamó Ley Mordaza, y lo seguiré haciendo, pero ahora veo asombrado como los políticos que tanto se quejaban son los que más duramente la aplican y sus seguidores son los que más les aplauden o callan ante ello.