Weird la miró de arriba a abajo con desdén.
—¿Algún problema? —preguntó con una sonrisa tétrica, mientras que Dream estaba ocupado coloreando con crayones.
𝖉𝖗𝖊𝖆𝖒:
—¿Viste qué bonito, Weird?
Weird no necesitaba acercarse, podía ver mediante los ojos de Dream.
𝒘𝒆𝒊𝒓𝒅:
—Me gusta más el azul.
𝖉𝖗𝖊𝖆𝖒:
—¡No me importa! —miró a la Diosa—. ¿Quieres elegir los accesorios?
Dream tomó el el control del juego con entusiasmo.
𝖉𝖗𝖊𝖆𝖒:
—Me gusta este peinado —señaló en la pantalla un peinado recogido, bastante grande—. En rojo. ¿Te gusta? —preguntó a la Diosa.
Poco le interesó a Weird la mirada ajena, se limitó a sentarse y pensar que la música sonaba muy poco distorcionada para su gusto.
𝖉𝖗𝖊𝖆𝖒:
—¡WAH! Amo esos juegos, juguemos juntos.