Qué respuesta más infantil. ¿Y sigue con “el pueblo”? Pues no, presidente: el pueblo, como masa amorfa, no vota. Votan los ciudadanos. Y los gremios, ¿qué son? ¿Edificios vacíos o personas? Personas que también votan. Basta ya de ese recurso burdo de “los golpistas imaginarios” para distraer del caos que usted mismo ha sembrado.
@Americaenlared@AmericadeCali@BRS_COL El america es del pueblo? Jajajajajajaj estúpidos creen que un empresa privada ca dejar de ganar plata ? Son tontos mínimo petristas
Urgente 🇨🇴
La mejor desmentida al mitómano profesional de Gustavo Petro
Les pido de todo corazón, repliquen 🔁 este video en sus otras redes para desenmascarar a Petro y su obsesión con Thomas Greg & Sons y comoe está mintiendo descaradamente al país
Miserable mentiroso!
Lo de la Cancillería ya raya en lo mágico: justo cuando se cae el sistema por “falla eléctrica”, aparece el “pastor Saade” hablando de pesquisas, sabotajes y narrativas montadas contra él.
Hermano en la fe del oportunismo: no tiene cargo real, nadie lo quiere sabotear, y el único que cree en usted… es usted.
Y Petro, a ratos, cuando usted le echa incienso.
Presidente el sistema electoral siempre se puede mejorar.
Pero gracias a las elecciones en Colombia usted fue representante en 2 ocasiones y en otras 2 senador, también fue elegido alcalde de Bogotá y finalmente llegó a la presidencia. Siempre se respetaron sus resultados.
La Corte Constitucional no tumbó la equidad, tumbó una norma mal hecha. Lo que Petro no soporta no es el fallo, es el límite. Cree que porque proclama una medida como justa, automáticamente es válida, sin importar si viola la Constitución. Pero en un Estado de Derecho la justicia no se grita, se norma. No basta con las buenas intenciones —si es que las hay—; hay que respetar el principio de legalidad, la reserva de ley en materia tributaria y el derecho a la igualdad ante las cargas públicas.
Petro pretendía extender un cobro de valorización —que es un tributo local— a todo el país, sin ley previa, sin marco claro, sin reglas uniformes. Y ahora se indigna porque la Corte le dice que no puede imponer cargas con fines clientelistas, disfrazadas de justicia social.
Lo que verdaderamente lo ofende es que alguien le diga que no puede hacer lo que le da la gana. Porque para él, democracia no es control, es obediencia. Y si no lo obedecen, grita: “¡inequidad!”
No, presidente. La justicia social no se construye violando la Constitución.
Que el presidente de la República diga que desconfía de la transparencia de las elecciones de 2026, sin pruebas, sin hechos concretos y sin un reclamo técnico estructurado, no es una advertencia: es una estrategia.
Lo que está haciendo Gustavo Petro es sembrar duda para anticipar una posible derrota.
Está preparando el terreno para victimizarse, para señalar fraude si pierde, para no reconocer resultados adversos, y para culpar a las instituciones cuando ya no pueda sostenerse en los logros.
Es un libreto viejo. Y peligroso.
Porque quien deslegitima anticipadamente el sistema electoral que lo eligió, sin denunciar hechos específicos ni proponer correctivos, no está defendiendo la democracia. Está saboteándola.
Y seguimos con el tema del populismo, que Petro encarna a la perfección.
Esta frase, lanzada al vacío, sin sustento ni responsabilidad institucional, es otra prueba de ello.
Populismo en su versión más burda: señalar un enemigo, victimizarse, y fracturar la confianza en las reglas cuando ya no se tienen votos.
¿Quién ha dicho que me importa su respeto, Mikel?
Usted cumple con lo mínimo porque vive en la República de Colombia. Felicitaciones: hace lo que corresponde. Pero de ahí a que se crea indispensable, hay un largo trecho.
Y sí, ya sé que cuando se quedan sin argumentos, algunos corren al bloqueo.
No falla. Primero gritan, luego ofenden y al final huyen.
Gracias por su esfuerzo. Leí el artículo completo.
Y, como era de esperarse, no me contradice: lo confirma.
El presidente Uribe defendió un caso específico de excarcelación condicionada tras desmovilización verificada, dentro de un proceso colectivo, regulado y con control institucional. Lo hizo con los ojos abiertos y con una ruta clara de reintegración.
Lo que hoy se denuncia es otra cosa: el uso de la figura de “gestores de paz” como excusa política para liberar aliados, sin sentencia cumplida, sin reparación a víctimas y sin verificación real de desarme.
No es lo mismo. Y usted lo sabe.
Pobre el que confunde.
Querido Dr. Rodríguez:
Nuevamente me sorprende que usted insista en divulgar información que sabe muy bien que no es precisa.
Rodrigo Granda no fue nombrado gestor de paz en 2007 por el presidente Uribe. Fue liberado por razones humanitarias tras una solicitud expresa del presidente Sarkozy de Francia, en el marco de esfuerzos internacionales para facilitar la liberación de secuestrados por las FARC. Su figura como “gestor de paz” surgió muchos años después, en otro gobierno y bajo una lógica completamente distinta.
Tampoco es cierto que Elda Neyis Mosquera, alias “Karina”, haya sido “dejada en libertad” por el gobierno en 2009. Ella se desmovilizó voluntariamente en 2008 y se sometió a la justicia. Su inclusión en programas de reintegración no le otorgó impunidad, y mucho menos una investidura política.
Y sobre los supuestos “2.000 paramilitares” nombrados como auxiliares cívicos, convendría que precisara fuentes y contexto. No es lo mismo un proceso de reintegración bajo verificación internacional que una cooptación clientelista encubierta en tiempos recientes.
Lo invito a que elevemos el debate con rigurosidad. En temas de paz y violencia no se vale distorsionar la historia según convenga el relato del día.