Tus hijos no copian lo que dices. Copian lo que haces. 👀
📊 Evidencia científica (Moore et al., J Pediatr 1991 & Zecevic et al., Int J Pediatr 2010):
•Madre activa → hijos +100% de probabilidad de ser activos
•Padre activo → hijos +250% de probabilidad de ser activos
•Ambos activos → hijos casi +500% de probabilidad de ser activos
Cada vez que entrenas, también entrenas los hábitos en el futuro de tus hijos. ❤️🏃♂️
@ClientesAdeslas Mi madre sufrió un ictus el 13 de abril. Llévanos desde el 23 de abril sin que Adeslas le dé un centro de rehabilitación.
Dan evasivas desde hacer 1,5 meses pese a q el contrato indica q deben proporcionar el centro en 5 días hábiles.
X favor, ayudadme con RT
Tú dices: "Somos cada vez más profundamente subnormales".
Domínguez Ortiz, analizando los últimos años del s. XVII, decía: "En el orden intelectual el bache continúa y se ahonda hasta tocar la tierra virgen de la indigencia mental".
Tú dices: "Es un inútil pero está donde está porque es un trepa y un chupapollas".
Galdós decía: "Compensa la cortedad de su inteligencia con su constancia y sagacidad en la adulación, su olfato de las oportunidades y su arte para el pordioseo de las recomendaciones".
Y un día te vas a dar cuenta de que ya no existe ese bullicio infantil que tanto desgasta; y ese caos armónico es silencio ruidoso porque las hojas del calendario no perdonan.
Y es de repente... de repente caes en la cuenta de que la bañera ya no es un baúl desastre lleno de juguetes, y que no te han dejado en el lavabo ese balón de gomaespuma, ni hay muñecas en un sofá dormido, ni playmobils esparramados por la casa...
Y un día te vas a dar cuenta de que no hay carreras por pasillos interminables; ni risas a hurtadillas en la cama para desafiar el sueño; ni cuentos a quien leer, ni sábanas a quien tapar a medianoche, ni almas respirando sueños...
Y un día te vas a dar cuenta de que la despensa está llena de recuerdos y que sobran platos en la mesa; y que todo está en orden... sin mochilas en el suelo de la entrada, sin lápices desordenados en pupitres de colores, ni esa ropa que no entra en el cesto y que las camas no se deshacen...
Y un día... serás huérfano de tus hijos que crecieron con el permiso de la vida. Y te sentarás en el sillón sabio del libro que echa de menos una voz inocente que le interrumpa. Y cada página que pases, léela con detenimiento porque esa... ya no vuelve. Es la vida.
Emilio Leiva
Visto en redes.
#EstoyTriste #NidoVacio
The long arm of Catholicism reaches to every craft beer tap on earth
In the 17th century, Paulaner monks in Munich faced 40 days of Lent with zero solid food
Their solution: brew a beer so thick and calorie-dense it could replace bread
They called it Sankt-Vaters-Bier: Holy Father Beer
Then they worried it was too delicious to count as sacrifice
So they shipped a barrel to the Pope for judgment
It spoiled crossing the Alps
The Pope tasted it, declared drinking something so foul was penance enough, and gave his blessing
That beer became the Doppelbock
You can still buy it today
It is called Salvator
Jesus". Una obra que realicé en el 2024, es carboncillo y grafito sobre papel, (1 Mt por 70 cm) la obra más grande con esa técnica que he realizado acostado en una cama.
Vivo de mis obras, si deseas ayudarme escribeme al privado. 💙🇻🇪
#NazarenoDeSanPablo#Nazareno#SemanaSanta
Los que trabajamos en una ambulancia y tenemos que volar a partos en casa que iban a ser normales, pero se complicaron, y madre e hijo corren peligro a muchos km de un hospital, y antes de llegar pierdes a uno o a ambos...o queda el bebé con secuelas...lo vemos un poco diferente.
Mañana es el día del padre.
Y lo que me apetece hoy no es hablarte de jamón ni de nada que tenga que ver con esta casa. Me apetece hablarte de lo otro. De lo que no se cuenta cuando eres padre.
Del miedo.
Porque ser padre es tener miedo. Un miedo constante, sordo, que no se va nunca. Que cambia de forma pero que siempre está ahí.
Al principio es un miedo raro, miedo a lo desconocido. Te llevas a esa criatura del hospital y piensas que te has equivocado, que tú no estás preparado para esto, que alguien debería haberte hecho un examen antes de dejarte salir por la puerta con un ser humano en brazos.
Te levantas a cada raro solo para comprobar que respira. Cada fiebre te parece el fin del mundo. Cada llanto que no entiendes te hace sentir un inútil.
Y entonces se duerme encima de ti. Y pesa poco. Y respira despacio. Y en ese momento no existe nada más en el mundo. Nada. Solo eso. Ese peso ridículo encima de tu pecho que de alguna manera te pesa más que cualquier cosa que hayas cargado en tu vida.
Luego el miedo crece. Ya no es solo que se caiga o que enferme. Es si lo estás haciendo bien. Si le estás dando lo que necesita o lo que tú crees que necesita, que no siempre es lo mismo. Si esa voz que se te ha escapado, esa que te juraste que nunca ibas a usar, le va a dejar marca.
Si el cansancio y las prisas y el trabajo y todo lo demás te están convirtiendo en un padre que no querías ser.
Y entonces llega del cole y te abraza sin motivo, se alegra de verte. Sin que le pidas nada. Sin que hagas nada especial. Solo porque eres tú. Y se te pasa todo. El cansancio, la culpa, la duda. Todo se va un momento. Y piensas joder, algo estaré haciendo bien.
No puedes quejarte. Porque si te quejas alguien te suelta aquello de "pues haberlo pensado antes" o "disfruta que crecen muy rápido". Como si disfrutar y estar muerto de miedo fueran cosas que no pueden ir juntas.
Van juntas siempre.
Ese es el truco que nadie te cuenta. Que el miedo y lo bonito viven en el mismo sitio. Que la noche más larga con fiebre y la mañana en la que te dice "papá" como si fueras lo mejor del mundo están separadas por cuatro horas. Que puedes sentirte el peor padre del planeta a las ocho y el mejor a las nueve.
Yo de pequeño no veía miedo en mi padre. Le veía entero. Seguro. Como si supiera exactamente lo que hacía en cada momento.
Y ahora que estoy en su sitio me doy cuenta de que no. De que estaba tan cagado como yo. De que improvisaba igual que improviso yo. De que se levantaba cada mañana sin tener ni idea de si lo estaba haciendo bien y lo hacía igualmente.
Y nunca dijo nada. Nunca le vi dudar. O al menos nunca me dejó verlo. Eso es lo que más me gusta de mi padre. No que fuera perfecto, que no lo era. Sino que aguantó el miedo sin que nos enteráramos. Que nos hizo creer que todo estaba bajo control cuando probablemente por dentro estaba igual de perdido que estoy yo ahora.
Ahora le entiendo.
Silencios que antes me parecían raros ahora me parecen valientes. Cosas que hacía y yo no pillaba ahora las hago yo igual. Es raro cómo funciona eso.
Así que mañana, si eres padre, no esperes sentirte el mejor padre del mundo. Simplemente sigue ahí. Con el miedo y con lo bonito. Que van juntos, que es así y está bien.
Y si tu padre sigue vivo, llámale. No le mandes un whatsapp. Llámale. Cinco minutos. Que se le oiga la voz y que te oiga la tuya.
Que eso no tiene precio y tiene fecha de caducidad.
Creo que es todo.
Pasa buena tarde.
Maxi Portes // Hago jamón.