Si alguien evita las conversaciones difíciles, evita la conexión real. Las relaciones no se rompen por la honestidad, se rompen por el silencio. Se rompen por fingir que todo está bien. La vulnerabilidad no destruye el amor. La evasión sí.
Sí aspiro a lujos:
una familia sana y unida,
amar y ser correspondido,
un sistema nervioso tranquilo,
un círculo pequeño, leal y sincero,
proyectos prósperos y sostenibles,
ayudar sin olvidarme de mí,
salud, libertad y tiempo para vivir sin prisa.
Sin empatía no se puede construir ningún vínculo sano. Y la empatía no significa perdonarlo todo, sino entender que el otro es distinto y tiene necesidades y heridas diferentes. Es frenar antes de actuar sin tener en cuenta las consecuencias que puede tener tu conducta para la persona que está cerca de ti. La empatía nos hace humanos y carecer de la misma destruye a cualquiera que se exponga a esta falta