Seis horas de fútbol. Dos tandas de penales. Una utopía alcanzada. Siento que perdí el poco coeficiente intelectual que me quedaba. La Copa del Mundo es lo más grande que hay.
Están poniendo el alma en regalarnos los últimos minutos de la mejor rivalidad de la historia de este deporte.
Messi y Cristiano son eternos.
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