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“No suelo considerar a los demás como comida. Aunque supongo que eso depende de qué entiendas tú por «comida».”
Akari siguió con la mirada el pastel que desapareció de repente, y el sonido del mordisco hizo que su expresión se volviera menos seria por la mueca que hizo.
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Miró a Arceus, que permanecía imperturbable dentro del espacio que les había dejado el monstruo.
“Si realmente te comes a cualquiera que encuentras, entonces supongo que tengo suerte de que hayas decidido hablar conmigo primero.”
Una pequeña sonrisa apareció ▶
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Se quedó completamente quieta.
Su mirada pasó de las extrañas formas que habían aparecido frente a Arceus al lugar donde había sentido el filo contra el pecho.
No había sido un ataque, pero, tampoco era algo que pudiera ignorar.
“¿Su sabor?”
Una mezcla de ▶
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suavizó.
Su mano acaricia una de las patas de Arceus. Lo que menos quiere es que el dúo se ponga a pelear.
Es suficiente con ver el abismal tamaño de ambas criaturas.
“Aunque... admito que eres bastante peculiar. ¿Siempre hablas así cuando conoces a alguien nuevo?”
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paso hacia ellos.
Arceus permanecía inmóvil, pero, su expresión dejaba bastante claro que no parecía apreciar demasiado que tocaran su metal.
“Te recomiendo no jugar demasiado con eso. ¿Nunca habías visto algo como él?”
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Akari observó cómo el monstruo rodeaba a Arceus, aunque no podía verlo. La voz y el sonido de las garras rozando el metal del dios eran suficientes para saber exactamente dónde se encontraba.
“Es Arceus, mi compañero.”
Su tono fue tranquilo, aunque dio un pequeño ▶
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libre para retroceder un par de pasos.
Arceus permaneció frente a ella, observando fijamente a la criatura.
“Espera... solo estábamos hablando. No pasa nada. Él no me estaba haciendo daño.”
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Apenas tuvo tiempo de reaccionar al notar la mano sobre su hombro. Su cuerpo se tensó por reflejo, aunque no llegó a apartarse bruscamente.
“No estoy segura de que...”
Una presencia familiar apareció de repente entre ambos.
Una figura enorme se interpuso frente a ▶
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Akari, obligándola a detenerse. El resplandor que acompañó su aparición fue suficiente para hacer que la muchacha abriera los ojos con sorpresa.
Su pokémon.
Sin necesidad de atacar, apartó suavemente el agarre que Atavius mantenía sobre ella, dejando a la entrenadora ▶
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Inclinó ligeramente la cabeza.
“¿Los que te intentaron matar? ¿Atavius? Entonces supongo que ese es tu nombre... uhm. Para que quede claro, yo no estoy intentando matarte. Así que puedes seguir llamándome Akari.”
La explicación sobre carne suave no terminó de convencerla.
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Tuvo que girarse prácticamente sobre sí misma para seguir el movimiento del monstruo. Su expresión pasó de la curiosidad a una cautela bastante más evidente cuando Atavius terminó flotando justo detrás de ella.
“Ah... creo que prefiero que me llames Akari.”
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Era enorme; incluso después de haberse acostumbrado a convivir con pokémons de distintos tamaños, la criatura era algo completamente nuevo para ella.
Y la forma en que la había llamado tampoco ayudaba demasiado.
“¿Carne suave...? Eso no es precisamente una forma ▶
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¿Criatura rara? ¿Arceus? «que no está con ella ahora mismo».
No busca meterse en problemas si no tiene un pokémon acompañándola. Entonces no se acercará a la bestia.
Aunque, si el reptil está en el banquete, debe tener la autorización para caminar con libertad.
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