Santo Tomás enseña que, después de Dios, el hombre es deudor principalmente de sus padres y de su patria, porque de ellos ha recibido el ser, la educación y el orden civil que sostiene la vida común.
Por eso, amar la Patria rectamente es un acto de piedad: gratitud hacia quienes nos precedieron, fidelidad al bien común y deber de transmitir a los hijos una herencia espiritual, moral y cultural.
El católico debe amar su Patria, sabiendo que toda patria terrena está ordenada a la Patria celestial. La sirve con justicia, la corrige cuando se aparta de la ley natural y divina, y la defiende cuando es atacada en sus bienes más altos: la fe, la familia, la verdad y la tradición.
Despreciar injustamente la propia Patria es despreciar uno de los dones concretos que la Providencia nos ha confiado. Amarla cristianamente es custodiarla para Dios.
Tenemos a medio mundo alucinando con la Semana Santa española.
Es normal, porque tenemos la mejor cultura y tradición que jamás ha visto el mundo.
¡Viva España!
El Novio de la Muerte retumba en este momento por las calles de #Málaga.
#LaLegión escolta al Cristo de la #BuenaMuerte durante la procesión de la tarde-noche de este #JuevesSanto.
Fuente: María Casasola.
Es #MiercolesSanto. #Zamora jura hoy silencio a los pies del Cristo de las Injurias, el mejor Crucificado renacentista que hay en España. Mi Cristo. Mi AMOR.
En ese momento, en una plaza tapizada de terciopelo rojo, ocurrirá esto ❤️
@SILENCIOZAMORA
📷 Emilio Fraile, Paco Fuentes
La Virgen del Rocío, conocida como “la novia de Málaga”, es una de las procesiones más importantes de la Semana Santa en Málaga. Pesa más de 4000 kg y es transportada por 250 personas.