El término “selfie” como lo conocemos hoy día, dicen que aparece aproximadamente por los años 2000; pero que el fenómeno cómo tal, comenzó alrededor de 2010, cuando la cámara frontal de los”smartphones”se volvió costumbre. Desde entonces, la imagen dejó de ser recuerdo y pasó a ser argumento.
¿Y cómo fue que sobrevivimos durante todo este tiempo sin esto? ¡Y no pasaba nada! Porque desde que aparecieron los selfies, la cara dejó de ser nuestro rostro y pasó a ser un objeto de exhibición. Se suben fotos todos los días, a todas horas y no para compartir la vida, sino para comprobar que aún despertamos miradas. Antes una foto nos decía “estuve aquí”; “este es mi recuerdo”, ahora parece decir “¿me ves?, ¿qué tal estoy?”
El selfie nos enseñó a posar, más que a sentir; a sonreír fingido, sin motivo; a mostrar seguridad frente a la cámara mientras por dentro dudamos de todo, hasta de nosotros mismos.
Porque en esta época ocurre algo muy curioso: cuanto más nos mostramos, ¡menos nos vemos!
Y así, rodeados de filtros que “nos embellecen la piel”, pero distorsionan la verdad —porque ni siquiera se nos ven los poros o estamos más iluminados que la luna llena—, llegamos a esta ironía moderna… ¡nunca hubo tantas caras visibles… y tan pocas personas realmente vistas!
Hay quienes confunden autoestima con frecuencia de publicación. Se retratan a diario, cientos de veces, como si desaparecer fuera una posibilidad real cuando no hay likes.Y más que recuerdos, coleccionamos validación en alta resolución, cuidadosamente filtrada y estratégicamente iluminada.
Parece ser obligado subir el rostro todos los días, aunque el contenido cambie poco, ¡pero la necesidad de mostrarse nunca!. Y lo llaman “constancia”, cuando en realidad no es constancia, es ansiedad con buena iluminación.
El selfie ya no documenta el momento, lo interrumpe, lo edita y lo reemplaza. Y paradójicamente, cuanto más nos mostramos, ¡menos nos vemos! Y hay gente que se exhibe tanto, tanto… que uno empieza a sospechar que, en el fondo, tal vez es que ya no se encuentran. Y perdonen esta catarsis es solo un llamado para “reconectarnos”, porque repito: nunca ha sido tan fácil vernos la cara… ¡mas nunca ha sido tan difícil mirarnos de verdad!
¡Que tengan un buen día!
"A veces la rueda de la fortuna sube, a veces baja… pero siempre sigue girando. Lo que hoy termina abre espacio para algo mejor.
No te apegues a la cima ni te estanques en el fondo; el movimiento es la única constante."
“Por muy cansado que estés, sea cual sea la distancia, ¡muévete hacia tu objetivo!
Incluso si te mueves tan lento como un caracol, ¡llegarás allí! ¡Moverse!
Ya sea rápido o lento, ¡muévete!”.
Mehmet Murat Ildan
Matan a un criminal y arde el país.
Matan a 10 mineros, 20 activistas, 30 periodistas, 40 estudiantes, 15 restauranteros, 120 candidatos, 7 niñas, etc. y la vida sigue como si nada.