Faltando días pa que se acabe su mandato, @petrogustavo se acaba de dar cuenta que bajo su gobierno han estado matando líderes sociales.
Pero el primero que denuncia, -siendo TODAVÍA presidente-, es pa echarle la culpa al que aún no se posesiona.
Qué man tan miserable.
Este año conocí dos casos de colegas que no asistieron a una audiencia porque ese día era el velorio de su padre. En ambos, los jueces continuaron con la diligencia pese a que se les solicitó el aplazamiento. A uno de ellos, incluso, lo sancionaron por el inexistente deber de sustituir. Confío en que el colega Cancino impulse las reformas necesarias para evitar que estas situaciones se repitan.
Los que se gastaban miles de millones movilizando indígenas para llenar la plaza de Bolívar a alimentar el ego de Petro , ahora joden por lo que cuesta la posesión del Presidente en Popayán.
No les gusta la posesión del presidente Abelardo en una Guarnición Militar, lo de ellos son los actos con bandidos.
La señora Zuleta sabe mucho de eso.
La nueva derecha debería estar enfocada en explicarnos cómo Petro prácticamente regaló el país con préstamos imposibles de pagar a la banca mundial. Pero andan a todo vapor con esa bodega de adolescentes desempleados.
@marulojose@SaraTufanoZ@anacrisrestrepo El acoso es infame pero la señora Restrepo no es que sea una objetiva periodista. Es sesgada, es oportunista y sobre todo mal informada.
Senador @IvanCepedaCast, usted y el Pacto Histórico han basado toda su vida política en un discurso: la defensa del pueblo. En su nombre ocuparon curules, movilizaron marchas y reclamaron el poder. Pero cuando el pueblo se expresó en las urnas y su decisión no los favoreció, esa misma voluntad popular pasó a ser, para ustedes, ilegítima.
Ahí queda al descubierto la incoherencia de fondo. No es el pueblo el que invocan: es "su pueblo". El voto vale mientras sea suyo. La voluntad popular es sagrada mientras coincida con su proyecto. Cuando el ciudadano decide distinto, deja de ser un pueblo digno de ser escuchado y se convierte en algo que se puede desobedecer y desconocer.
Detrás de su "desobediencia civil" y del desconocimiento del presidente democráticamente elegido hay un profundo egoísmo político disfrazado de causa: es decirle a millones de colombianos que su decisión no vale nada.