ESCUCHEN ESTO DE FEINMANN SOBRE MESSI 🚨
"MARADONA representó LO PEOR DEL ARGENTO: RESENTIDO, FALOPERO, PUTAÑERO, ABUSADOR, PEDÓFILO Y TRAMPOSO. Todo lo que NO ES MESSI, QUE REPRESENTA LO QUE ESTÁ BIEN: Familia, humildad, decencia, trabajo. POR ESO LO ODIAN LOS KIRCHNERISTAS, nunca lo quisieron porque no fue a la Casa Rosada en 2022, tampoco es amigo de DICTADORES Y ASESINOS" @edufeiok
Emma Watson comparte el mejor consejo que ha recibido
"Alguien a quien respeto mucho y a quien suelo pedirle consejos me dijo: "Emma, creo que si hicieras el 90% de lo que quieres hacer al 50% de la velocidad, la vida sería mucho mejor".
"Me quedé como wow, ¿el 50% de la velocidad y solo el 90% de lo que quiero hacer? Y él dijo: "Creo que eso es lo mínimo, para ser honesto"-
"A menudo tengo que recordarme que no se trata de llegar rápidamente a algún lugar. Simplemente no es el punto. Las cosas están destinadas a suceder con un cierto ritmo"
A veces se nos olvida lo que significa sentir una alegría colectiva. Para un país como Venezuela, que en los últimos 26 años ha vivido momentos tan difíciles, no ha sido fácil encontrarnos todos en una misma emoción. Hemos estado demasiado tiempo divididos, preocupados, tratando de entender un país que muchas veces ha dolido.
Por eso momentos como este tienen un valor especial.
El deporte, la música o los logros de algunos venezolanos tienen esa capacidad de recordarnos algo muy simple: que, más allá de cualquier diferencia, seguimos siendo el mismo país. Que todavía existen cosas que nos unen.
Lo que está pasando ahora con el béisbol es uno de esos momentos. Ver a Venezuela llegar por primera vez a la final del Clásico Mundial no es solo un logro deportivo. Es también una pausa en medio de tantas noticias difíciles para recordar de qué estamos hechos los venezolanos. Un país que ama el béisbol, que ha llevado a cientos de peloteros a las Grandes Ligas y que creció escuchando historias de estadios, de ligas infantiles, de ídolos que salieron de barrios y pueblos.
Pero más allá de las estadísticas, lo que realmente emociona es ver a los venezolanos celebrar juntos otra vez.
Después de tantos años de tristeza colectiva, ver una alegría colectiva también es importante. Nos recuerda que todavía podemos compartir algo que nos haga sentir orgullo, algo que nos haga mirar al país con esperanza.
Ojalá esta alegría se repita muchas veces más. Ojalá se vuelva costumbre.
Porque de tristeza ya hemos tenido suficiente. Y Venezuela también merece momentos como este.