—pone los ojos en blanco, negando con suavidad.— solo estoy siguiendo la etiqueta. además, nos están mirando... —a una parte de ella, muy pequeña a causa del alcohol, le sigue importando. pero cuando los mira, no distingue sus caras. solo la de natalia.
—es que el vino dulce de joan le ha dado la valentía que normalmente no tiene. por eso le arden las mejillas, o quizá es la cercanía.— ¿el qué? quiero bailar, y tú te has ofrecido. —susurra de vuelta, observándola mientras sus pies se mueven al ritmo de la música.