@inkjkv Debo decir, que evité esta saga de películas pensando que no me gustarían. Tan sólo he visto las tres primeras en orden cronológico. La primera, con este final demoledor, es inesperado y brillante. Es una critica social sin tapujos y no muy alejada de un futuro distópico.
@oscar_puente_ ¿Alguien me explica por qué esto no lo ve el 100% de la gente?
PP y Vox no gobiernan para la mayoría: trabajan para los más ricos y manipulan a los más ignorantes.
Eso es la ultraderecha.
No tienen cómo rebatirlo. Por eso cargan contra el ministro, saben que sus tweets duelen.
La gente que no entiende que da igual que el incendio lo empiece un pirómano, un rayo o su abuela fumando porros, que el cambio climático influye en su duración, severidad y propagación es la gente por la que los power rangers gritaban de qué color eran.
Hoy cumplo 65 años y me detengo un instante para dedicarle una sonrisa al camino recorrido, abandonarme agradecido a mi presente y, desafiando a las matemáticas y al paso del tiempo, felicitarme por seguir siendo joven.
Today I turn 65, and I pause for a moment to smile at the road I’ve traveled, to surrender gratefully to my present and, defying both mathematics and the passing of time, to congratulate myself for still being young.
EL CASO QUEQUÉ: LOS JUECES CONTRA LA DEMOCRACIA
El magistrado Carlos del Valle, famoso en los ochenta por ordenar redadas contra los centros de planificación, ha procesado a Héctor de Miguel, alias Quequé, por bromear sobre la demolición del Valle de los Caídos, un monumento franquista construido con mano de obra esclava. Aficionado a los toros, Carlos de Valle es un ejemplo del carácter profundamente antidemocrático de la judicatura española, siempre alineada con la derecha y la extrema derecha.
Un sistema absurdo y clasista de oposiciones favorece desde hace décadas el ingreso en la judicatura de licenciados en derecho procedentes de familias nostálgicas de la dictadura. Es suficiente disfrutar de una posición acomodada para pasar cinco años memorizando leyes hasta conseguir repetirlas como un papagayo. Ese método ha propiciado que muchos hijos de jueces franquistas y miembros del Opus Dei obtengan la toga y aproveche su puesto para hacer política. De ahí que se haya condenado a jóvenes de izquierdas sin pruebas concluyentes (los seis de Zaragoza, en la cárcel desde hace bastante tiempo) o se haya procesado a figuras de la cultura por expresar opiniones que se consideran subversivas. En cambio, jamás se adoptan iniciativas contra ultraderechistas que promueven el odio, lanzan bulos y amenazas o contra políticos -o familiares- de la derecha implicados en casos de corrupción. Dejar morir a 7.2191 ancianos no es un delito. Por el contrario, bromear sobre un monumento franquista constituye un ataque contra la paz, la libertad y la convivencia.
Salvo Adolfo Suárez, los políticos de la derecha española nunca han sido demócratas. Cubiertos de mugre franquista, cada vez que les ha tocado ocupar el lugar de la oposición, han puesto en marcha golpes de estado encubiertos apoyándose en la judicatura y la policía. La "policía patriótica" de Jorge Fernández Díaz y las maniobras para proteger a Alberto González Amador, pareja sentimental de Isabel Díaz Ayuso, es un ejemplo de esa perversa estrategia. Carlos del Valle ha procesado a Quequé por algo que opinan casi todos los españoles con una conciencia democrática: el Valle de los Caídos debe correr el mismo destino que la esvástica del estadio de Núremberg, dinamitada por el ejército estadounidense.
El Valle de los Caídos no es un monumento erigido para promover la reconciliación, sino para celebrar el triunfo de un golpe de estado. Fue construido mediante trabajos forzados, empleando a presos republicanos. La celebrada Transición ni siquiera organizó una Comisión de la Verdad para juzgar los crímenes del franquismo. La impunidad de los jueces y ministros que habían dictado sentencias de muerte y de los policías que habían utilizado sistemáticamente la tortura nos ha llevado a este escenario.
Mientras se procesa a un cómico, Abogados Cristianos, una organización ultraderechista, goza de una vergonzosa impunidad para acosar, calumniar e intimidar a los que se atreven a expresar sus ideas. La tibieza del PSOE en ciertas cuestiones (¿por qué no ha indultado a los seis de Zaragoza?) solo favorecerá el triunfo del binomio PP-VOX en las próximas elecciones. España se sumará así a la oleada reaccionaria que barre el planeta y los Abogados Cristianos, que no creen en la justicia ni en el evangelio, recrudecerán sus obscenas campañas. Hay que despertar. El huevo de la serpiente ya ha comenzado a eclosionar.
Espero que Quequé logre salvarse de esta agresión antidemocrática y continúe regocijándonos con su ingenio. Si le condenan, todos perderemos.
Rafael Narbona