Las relaciones no suelen terminar por un gran acontecimiento.
Se desgastan por pequeñas decepciones repetidas, promesas que no se sostienen, necesidades que no se escuchan, esfuerzos que no encuentran reciprocidad.
Y una grieta se convierte en un abismo que nada logra cruzar.
A diario se guardan miles de mensajes que nunca se envían...
Quizá porque el amor más profundo no siempre encuentra el valor para decirse…
Por eso existe más amor escrito en muchas partes ... qué amor que alguna vez encontró el valor de enviarse...
Tres cosas sostienen cualquier relación: un amor que actúe, una confianza que se gane y un perdón acompañado de cambios reales. Porque No basta con decir “te amo”, “confía en mí” o “perdóname”.
El amor se demuestra, la confianza se construye y el perdón se gana cambiando.