Esto no es una escena de película. Esto ocurrió el 7 de octubre.
Ellos son Negev, de 4 años, y su hermano Eshel, de seis meses.
Los terroristas que mecían a Eshel en el cochecito y llevaban a Negev de la mano acababan de asesinar a su madre, Adi.
Negev contó después:
"Unos hombres malos entraron en nuestra casa con taladros y agujerearon toda la casa. Querían taladrar a Eshel, pero mamá no los dejó. Nos dijo que recordáramos que nos quería más que a nada en el mundo. Y entonces se fue".
Los terroristas colocaron granadas alrededor del cuerpo de Adi y la dejaron allí, como cebo, dentro de una de las habitaciones. Ataron otra granada al pomo de la puerta para que quien fuera a buscarla también muriera.
Luego grabaron un vídeo de propaganda para mostrar lo "buenos" que eran. Le dieron agua a Negev, que estaba herido, y lo grabaron dando las gracias en árabe.
Acababan de asesinar a su madre delante de él.
Imagínatelo.
Poco después, llevaron a Negev y a Eshel a casa de un vecino. Desde allí, los terroristas secuestraron a los tres y se dirigieron hacia Gaza.
Por el camino, Eshel no paraba de llorar. Su llanto molestaba a los terroristas, que pensaron que se convertiría en un problema más adelante, así que abandonaron a los tres al borde del camino y siguieron hacia Gaza.
Regresaron a pie al kibutz Holit y sobrevivieron.
La verdad no se puede borrar.
No te atrevas a olvidar.
Vía @NoaMagid