Los hombres pueden quedarse despiertos hasta las 2 de la madrugada, levantarse a las 6, estar endeudados, sin dinero, solos, y aún así tener fe en que algún día todo saldrá bien. A eso se le llama ser un hombre.
Socio de buena, Drake me ha dado una esperanza de que yo, un hombre común y corriente que simplemente le gusta la buena música, pueda algún día estar con una gótica.
Claramente me falta su dinero pero ese ya es otro tema.
Quiero volver a escuchar tu voz. Quiero preguntarte cómo estás, cómo te va la vida y si alguna vez piensas en mí. Pero hay silencios que pesan más que las palabras, y el nuestro es uno de ellos.
La vida nos recuerda, una y otra vez, que muchas veces solo comprendemos el verdadero valor de algo cuando conocemos su ausencia: la tristeza nos enseña la felicidad, el ruido nos hace apreciar el silencio y la distancia nos revela el valor de la presencia.