@AXELKAISER Cual paz en Gaza? Los bombardeos siguen siendo constantes, puro humo fue el cese al fuego que duró como 1 semana.
En Venezuela la democracia no llegará nunca porque Delcy es útil para Trump y los intereses de EEUU. Luego lo otro que dices es directamente mentira, como siempre
@MP_Quiroga@elchileno4ever@biobio el peligro es ese agente que disparó a sangre fría sin razón real (ya estaba fuera de cualquier peligro). Como tienen la cara para defender a esos weones enfermos
Agustín Laje parte de una premisa falsa pero eficaz: que existe una “izquierda” monolítica, homogénea y moralmente hipócrita, que domina la cultura y actúa movida por un desprecio a la realidad. Esa simplificación es clave para su retórica, pero es intelectualmente pobre.
Primero, la izquierda no “inventó” el altruismo ni demonizó el interés propio. Desde Adam Smith sabemos que el interés individual es un motor poderoso, pero ninguna sociedad funcional ha descansado exclusivamente en él.
El debate serio no es egoísmo versus altruismo, sino qué reglas colectivas permiten que la búsqueda individual de fines no destruya la cohesión social. Eso no es superioridad moral: es teoría política básica.
Segundo, confundir equidad con castigo al mérito es un error conceptual deliberado. Las sociedades más meritocráticas del mundo, las de mayor movilidad social, son precisamente aquellas que corrigen desigualdades de origen. Sin educación pública robusta, salud accesible y protección social, el “mérito” se transforma en herencia. Eso no es justicia: es lotería genética y social disfrazada de virtud.
Tercero, nadie serio equipara nación con xenofobia ni propone fronteras inexistentes. El problema no es amar la patria, sino usar la identidad nacional como excusa para excluir derechos básicos o justificar jerarquías morales entre seres humanos. Las democracias liberales más estables combinan identidad nacional con reglas migratorias racionales y derechos universales. No hay contradicción ahí, salvo en el discurso incendiario.
Cuarto, la justicia penal no se destruye por introducir proporcionalidad, reinserción o prevención. Los países más seguros del mundo no son los más punitivos, sino los que combinan sanción efectiva con políticas sociales que reducen la reincidencia. Presentar cualquier enfoque no vengativo como “compasión por el delincuente” es emocionalmente rentable, pero empíricamente falso.
Quinto, en materia sexual, Laje confunde deliberadamente debates distintos: biología, identidad, políticas públicas y abusos criminales. Ninguna teoría de género justifica la pedofilia, y mezclar ambas cosas no es un argumento: es una estrategia de shock. La discusión real es cómo el Estado protege derechos sin negar la realidad biológica ni vulnerar a los niños. Ese debate existe y es legítimo; el espantajo no.
Finalmente, el balance histórico lo contradice. Los países con mayor desarrollo humano, menor pobreza, más seguridad y mayor libertad efectiva no son laboratorios libertarios, sino Estados de bienestar con economías de mercado, impuestos altos y fuertes sistemas redistributivos. No por moralismo, sino porque funciona mejor.
La verdadera batalla moral no es contra “la izquierda”, sino contra el autoengaño: creer que sociedades complejas pueden sostenerse solo con castigo, mercado puro y jerarquías naturales. Eso no es realismo moral. Es nostalgia ideológica.
Y la semántica también importa:
No era “colectivismo”: era corrección de fallas estructurales. No era “solidaridad a punta de pistola”: era contrato social. No era “disolución de la patria”: era ampliación de derechos. No era “impunidad”: era proporcionalidad y prevención. No era “negación de la biología”: era reconocimiento de la dignidad.
El problema no es que estas ideas sean inmorales. El problema es que revelan algo más incómodo: que la libertad sin igualdad termina siendo privilegio, y que el orden sin justicia termina siendo miedo.
Y hay un dato incómodo que Laje elude sistemáticamente: sus ideas no han gobernado jamás un país real. No uno imaginario, no un experimento de Twitter, no un seminario libertario. Nunca.
No existen sociedades complejas, estables y prósperas organizadas sobre la base del libertarianismo que él defiende. No existen Estados con alto desarrollo humano, cohesión social y seguridad pública construidos sin impuestos relevantes, sin regulación, sin redistribución y sin un Estado capaz de corregir desigualdades estructurales.
Chile🇨🇱
📺Televisión Nacional de Chile = Estatal
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🛜Interferencia = Izquierda (pro-Frente Amplio)
Notas:
* Chile evidencia una concentración mediática muy alta por parte del establishment conservador.
* Los medios centristas suelen ser más "institucionales", pero siguen teniendo algún sesgo.
* Por lo anterior, la mayor parte de la prensa progresista se limita a portales web.
@SantanaCamus Pero hay que ser realistas, se redujo la inflación a coste del consumo interno, si este año tiene crecimiento es porque el año pasado fue horrible, y lo de la reducción de la pobreza solo puedo decir que creer en la estadística argenta es un arma de doble filo.