El nivel de paz mental que te da llegar a un viernes, esquivar cualquier plan que implique socializar, pedir comida rica y maratonear una serie en pijama, no lo cambio por nada.
Cuando suena la alarma para ir a trabajar y te das cuenta de que estás demasiado cansado para trabajar, demasiado pobre para renunciar y demasiado joven para jubilarte