"Si hay amor en tu vida, puede compensar muchas cosas que te faltan. De lo contrario, por mucho que tengas, nunca será suficiente".
- Friedrich Nietzsche.
During a tense bullfight, matador Alvaro Munero suddenly stopped and walked away from the bull. As the crowd watched in silence, he looked into the animal’s eyes and felt sadness and compassion instead of fear.
He later said the bull did not look angry, only innocent and wanting to live. That moment changed his life forever. He dropped his sword, left the arena, and from that day on, he never took part in bullfighting again. His story later spread worldwide as a powerful message of compassion and respect for animals.
En Rosario, Argentina, un niño de 10 años llamado Mateo publicó un anuncio en Mercado Libre en marzo de 2024.
"Vendo PlayStation 4 con 8 juegos - $120,000 pesos argentinos."
La consola valía eso. El precio era justo.
Pero en la descripción escribió algo extraño:
"Vendo porque necesito el dinero para algo importante. No acepto menos."
En dos días recibió 47 mensajes.
Todos preguntaban lo mismo: "¿Por qué la vendes?"
Mateo no respondió a ninguno.
El día 3, un hombre llamado Sergio le escribió:
"Te doy $150,000. Pero solo si me dices para qué necesitas el dinero."
Mateo le respondió: "Para comprar una silla de ruedas."
Sergio preguntó: "¿Para quién?"
"Para Lucas. Es mi compañero de escuela. Tiene parálisis cerebral. Su silla se rompió hace un mes. Sus papás no tienen plata para comprar otra nueva. Lucas no puede ir a la escuela sin su silla."
Sergio no lo podía creer.
"¿Tus papás saben que vendes tu PlayStation?"
"No. Se van a enojar. Pero no importa. Lucas necesita la silla más que yo necesito jugar."
Sergio le pidió reunirse en persona.
Mateo accedió. Fueron con su mamá presente.
Sergio llegó con el dinero. Pero también con algo más: una cámara.
"¿Puedo grabar esto? Quiero que la gente sepa lo que estás haciendo."
Mateo dijo que no. "No quiero que Lucas se sienta mal. Él no tiene la culpa."
Sergio insistió. "No voy a mostrar tu cara ni la de Lucas. Solo quiero que la gente sepa que hay niños como tú."
Mateo aceptó.
Sergio le dio $150,000 pesos. Mateo le dio la PlayStation.
Pero Sergio no se la llevó.
"La PlayStation es tuya. Me la quedo solo 3 días. Luego te la devuelvo."
Mateo estaba confundido.
Sergio subió el video a TikTok esa noche.
Sin mostrar caras. Solo audio de la conversación.
El video decía: "Un niño de 10 años vende su PlayStation para comprar silla de ruedas para su compañero."
En 18 horas: 2.3 millones de vistas.
Los comentarios explotaron:
"¿Cuánto cuesta la silla? Yo pongo plata."
"Pasen número de cuenta, ayudemos."
"Ese niño tiene más empatía que muchos adultos."
Sergio actualizó el video: "La silla cuesta $450,000 pesos. Ya tenemos $120,000 del niño. Faltan $330,000."
En 6 horas juntaron $890,000 pesos.
Más del doble.
Sergio compró la silla de ruedas. La mejor disponible. Costó $480,000 pesos.
Con el resto ($530,000 pesos), compró:
- Una PlayStation 5 nueva para Mateo
- 15 juegos
- Terapias de rehabilitación para Lucas por 6 meses
Tres días después, Sergio fue a la escuela de Mateo.
Con permiso de la directora, interrumpió la clase.
Entró con la silla de ruedas nueva.
Lucas estaba ahí. En una silla prestada, vieja, incómoda.
"Lucas, esta silla es para vos."
Lucas y toda la clase se quedaron en silencio.
"¿De dónde salió?" preguntó la maestra.
Sergio miró a Mateo. "Tu compañero Mateo vendió su PlayStation para comprártela. Pero la gente de internet ayudó. Ahora tenés la mejor silla que pudimos conseguir."
Lucas lloró. Su mamá (que estaba ahí porque lo llevaba y traía de la escuela) lloró.
Mateo se puso rojo. No quería atención.
La historia salió en todos los medios de Rosario. Luego nacionales.
Clarín, La Nación, Infobae. Todos cubrieron la historia.
Mateo se volvió viral en Argentina.
Pero él solo quería jugar su PlayStation y que Lucas volviera a la escuela.
Dos semanas después, algo más pasó.
Una empresa argentina de tecnología, MercadoLibre, contactó a Mateo.
Le ofrecieron ser "embajador junior" de su programa de responsabilidad social.
Mateo tenía 10 años. Dijo: "¿Qué es eso?"
Le explicaron: "Queremos que nos ayudes a identificar otros niños como Lucas que necesitan ayuda. Y nosotros pondremos el dinero."
Mateo aceptó con una condición: "Solo si Lucas viene conmigo."
MercadoLibre accedió.
Hoy, 8 meses después, Mateo y Lucas han ayudado a identificar 23 casos de niños con discapacidades que necesitan equipamiento.
MercadoLibre ha donado $12 millones de pesos argentinos.
23 niños tienen ahora:
- 11 sillas de ruedas
- 4 prótesis
- 5 audífonos
- 3 andadores especializados
Todo porque un niño de 10 años decidió que Fortnite podía esperar.
Lucas hoy tiene 11 años. Va a la escuela todos los días en su silla nueva.
Es el mejor amigo de Mateo.
Cuando le preguntan sobre lo que Mateo hizo, Lucas dice:
"Mateo me dio más que una silla. Me dio la posibilidad de volver a ser normal en la escuela. De no sentirme diferente. De tener un amigo que me ve como persona, no como 'el niño en silla de ruedas'."
Mateo tiene su PlayStation 5. Juega Fortnite.
Pero dice que ya no es lo mismo.
"Antes jugaba todo el día. Ahora juego una hora y pienso: ¿qué más puedo hacer que ayude a alguien?"
En la escuela de Mateo en Rosario pusieron una placa:
"Mateo, alumno de 5to grado, nos enseñó que ningún juego es más importante que ayudar a un amigo. Por su gesto, 23 niños más ahora tienen lo que necesitan. Mateo no es héroe. Es simplemente un buen amigo."
¿Qué estarías dispuesto a vender hoy para cambiar la vida de alguien que conoces?
En 1985, el piloto Scott Gordon tuvo un problema con el tren de aterrizaje de su avión sobre St. Augustine. Junto con Jim Moser, idearon un plan audaz: Moser condujo su Audi a 140 km/h por la pista mientras el mecánico Joe Lippo, asomado por el techo. liberaba el tren. Épico.
@PNCSV@PNC_SV tres hombres se encuentran despojando de sus pertenencias y dinero a los pasajeros de la ruta 44. Se suben en la parada del semáforo Zacamil y se bajan en los Multifamiliares conocidos como los 400.
Y si me preguntas porqué escribo:
Te diría que nací tartamudo, vengo de una familia economicamente pobre, fui hijo único, siempre la pasé solo porque era la burla de los chiquillos de la cuadra. En mi soledad me la pasé leyendo los libros viejos de papá, que él ya había olvidado por falta de tiempo, tenía que alimentar una familia.
Estos libros viejos, despedazados me salvaron la vida, me enseñaron a volar, a conocer otros mundos. Así que crecí leyendo y soñando.
Mi padre me decía: "hijo mío eres tartamudo, deja de leer tonterías, tienes que estudiar aunque sea un oficio porque más no podrás, si sigues así esta sociedad te va ha destrozar".
Pero seguí leyendo, porque leer me enseñó que no soy menos que todos, ni mejor ni peor, solo soy diferente.
De pronto con 8 añitos me di cuenta de la vida, un auto con un alcohólico al volante mataba a mi único amigo. Así conocí la vida, la vida es una hoja en blanco ahí puedes escribir lo que sea, pero hay reglones que no dependen de ti, sino de otros.
Así que me volví a encerrar más en mis libros, un día aún con 8 añitos escribí parte de mis sentimientos y se los enseñé a mi padre, los vio y dijo: "muy bien, pero tonterías pocas eh".
Así que empecé a escribir para mí, me dejó de importar si alguien lo iba a leer, si a alguien le iba a gustar, además me di cuenta de una cosa, ¡que leyendo o escribiendo no era tartamudo, no era el niño "retrasado" de mi colonia!
¡Era genial, porque ya no me trababa, ya no me quedaba paralizado! Así que decidí seguir a mis libros, y también a la escuela como quería mi padre.
Leer, dibujar y escribir fue mi salvación, descubrí que la felicidad no es ser rico o famoso, es aprender a amar, amar te hace sentir en la piel tus sueños, le enseña a sonreír a tus ojos cuando tu alma ya no tiene fuerza.
Era solo un chiquillo que soñaba, nunca entendí por qué mi padre lloraba cuando me veía en silencio, nunca me dijo una grosería cuando me veia escudriñando las nubes por horas, nunca me dio una nalgada, nunca me trató mal, solo lloraba.
A mí padre no lo puedo culpar de nada, ni cuando llegue a los 19, 20 años que me di cuenta que no solo era tartamudo y zurdo, sino que también era adoptado y como regalito con un diagnóstico de autismo. Nunca lo supe hasta que fui adulto, entonces entendí a mi padre, quería lo mejor para mí pero no sabía cómo.
Ahora sigo, iba a una escuela donde yo era el bufón de la clase, la mayoría de maestros se burlaban de mí condición. Había una maestra de matemáticas que frente a la clase me hacía responder cuánto era 2 más 2, y yo respondía, "cua, cua, cuatro", y ella decía: "¿Verdad que parece un pato?", y todos reían.
Imagínense como era mi escuela. Pero dejen les cuento, a los 12 años llegó el día más triste y más feliz de mi vida, la maestra de literatura dijo: "¡Redacción, tema libre! Yo hice un cuento, la mayoría de la gente normal, ¿Qué hace?: "Mi mamá, me mima". Yo escribí 5 páginas, porque mi mente va más rápido que mis palabras. Pues verán mundo injusto, la maestra me puso un cero, le pregunté: "¿Porque un cero?", Me miró y dijo delante de toda la clase: "mira hijo, mejor te vas buscando un trabajo porque eres un inútil, tú no sirves para nada".
Me dijo, "no sueñes", ¡se imaginan decirle a un niño de 12 años que no puede soñar!
Aquel día me fui llorando a casa, nunca lo olvidaré, cerré la puerta de mi cuarto y dije: "¿Alguien cree en mi?"
Vamos a ver: Mi padre nunca me vio un niño fuerte, la escuela pensaba que era un ser inferior, sufrí acoso escolar, sufrí palizas por ser tartamudo, y entendí que los violentos son unos cobardes cagados de miedo por enfrentar la vida que sacan su frustración pegándole a otros... pero; ¿qué creen?, cada golpe me hizo más fuerte, seguí mi sueño, no pudieron conmigo, así que ese día llorando en casa me di cuenta que sí había una persona que creía en mi. ¿Saben quién era?, yo, y era suficiente.
Y secando mis lagrimas me dije: "mi padre me ama, mi madre me parió, la escuela sabe más o menos quien soy, pero el único que sabe lo que llevo dentro y el único que conoce mis sueños, ¡Soy yo!
Así que recordé esa hoja en blanco, y escribí mis sueños, fui tras ellos, tengo solo una vida y es muy corta, y nadie iba ha cortar mis sueños, hice lo que me hace feliz, escribir, escribir mucho, y curar corazones, llevo años ejerciendo la Cardiología y me construí un nombre en la medicina, y ¿qué creen?, ya no tartamudeo.
Aunque aquí entre amigos, les confieso que de vez en cuando lo hago un po, po, poco.
He seguido mis sueños y ahora encuentro placer en un mundo que nunca quiso darme un empujón, a no ser para el barranco.
Hoy al mundo que me despreció le digo: Gracias a ustedes soy lo que soy.
Y sigo escribiendo porque la vida es esa:
"Donde se ríe y se llora,
donde se abraza y se besa,
donde se pierde y se estresa,
porque la vida es esa: Un licuado de alegría con un toque de tristeza".
Los quiero mucho.
#EduardoGaleano
Manos las de mi madre, tan acariciadoras,
tan de seda, tan de ella, blancas y bienhechoras.
¡Solo ellas son las santas, solo ellas son las que aman,
las que todo prodigan y nada me reclaman!
¡Las q por aliviarme de dudas y querellas,
me sacan las espinas y se las clavan en ellas!
En Nochevieja, tómate las doce tildes para no ponerlas más en las siguientes palabras:
🍇 guion
🍇 diita
🍇 fue
🍇 vio
🍇 libido
🍇 fe
🍇 examen
🍇 caracteres
🍇 cuadriga
🍇 huida
🍇 truhan
🍇 ti
¿Una novela con la que hayas soltado carcajadas?
(Ya sé que lo pregunté hace poco, pero me encanta hacerlo y seguro que volvemos a hacer un hilo divertidísimo☺️)