Como último acto de amor, te entrego a Dios con todo el amor que mi alma puede sentir. Rezaré por ti, por todas esas cosas que guardas en tu alma y que no le dices a nadie.
Lloré sola, dormí sola, me desahogué sola, me calmé los ataques de ansiedad sola, me sentí sola, me aconsejé sola, comí sola, paso tiempo sola. Nadie vivió mi vida, ni lloró mis lágrimas, entonces nadie tiene derecho a juzgar mi forma de ser.
De chiquita siempre pensé q los adultos exageraban cuando decían “si no es una cosa es otra” pero ahora puedo confirmar q efectivamente si no es una cosa, es otra