Una dictadura, por más tutelada y servil que sea, no es funcional a nadie cuando es tan corrupta y negligente. El chavismo puede fingir muchas cosas, pero jamás ha logrado usar el poder para servir.
Por eso Venezuela necesita lo antes posible un gobierno legítimo y democrático.
Tankies el 4 de enero:
"SE LLEVARON A MADURO POR EL PETRÓLEO"
Tankies el 25 de junio:
"EL TERREMOTO EN CARACAS ES PORQUE ESTAN SACANDO DEMASIADO PETROLEO"
Eran ilegítimos e incompetentes para sus cargos antes del 3 de enero y son ilegítimos y muy incompetentes para sus cargos después del 3 de enero.
Eso no ha cambiado. La negligencia, la violencia política, la corrupción y el deshonor son su consigna.
Delcy Rodríguez, the "acting" president of Venezuela has declared a state of emergency.
What you are watching from Venezuela is more than a natural disaster story. It is a governance autopsy.
Hundreds are confirmed dead and the real toll is rising because no one is coming to rescue those still trapped in the rubble.
Let's break it down: Twin 7.2 and 7.5 earthquakes. Buildings collapsed in Caracas and neighboring cities.
And where are the ambulances?
Where are the fire trucks?
Where is the state?
There are no emergency services. Because there is no state. There is only a criminal enterprise that wears a costume. The state built a machinery to repress. Silence. Torture. Kill. Not to rescue.
To every American businessperson who has traveled to Caracas in the last few months, met with Delcy Rodríguez, signed deals, convinced themselves that "things are changing" and that engagement is pragmatic. This is for you…
For those who believe the American government fiction that "everything is going great" with Delcy…. you are watching your thesis collapse in real time, under rubble, with no one coming to help.
The fiction that Venezuela is "open for business" exists for one reason: Delcy and her brother Jorge need your money, your legitimacy, and your silence. They have no intention of reforming. They respond that they just "don't know" when elections will take place. They have no intention of being held accountable for the billions looted, the political prisoners disappeared, the diaspora of more than eight million people. They need you as props. They need you to keep telling Washington that things are "great!" And that Delcy is exactly what Venezuela needs right now to "stabilize" and "reform."
What this earthquake reveals, as every crisis in Venezuela reveals, is that Maduro and his cronies hollowed out every institution. PDVSA. The hospitals. The fire departments. Civil defense. Emergency services. All of it stripped to the bone and the proceeds wired offshore.
The death toll will be much higher precisely because of what the people now in power did over the last 25 years.
Let's be clear: The people dying tonight and in the next few days under collapsed buildings in Caracas are not dying because of an earthquake. They are dying because of 25 years of systematic looting by the same people now issuing press releases about a "state of emergency." Because they're wholly unprepared. Because they looted everything. Did away with talent. And on top of all of this have zero empathy or motivation to help anyone but themselves. They didn’t care about millions of people fleeing into a jungle and walking hundreds of miles to freedom. Why would they care about survivors of this natural disaster?
The media locally isn't reporting or showing the images of the devastation. They're terrified of upsetting the dictatorship.
And tonight:
Not a firefighter in sight. Not an ambulance in sight. Just cameras, and Delcy, and the performance of governance where none exists.
Those businesspeople were warned. The Venezuelans who fled told you. The human rights organizations told you. The evidence was always there.
Now you have photographs.
“Venezuela is releasing large numbers of political prisoners as a sign of “
‘Seeking Peace.’ This is a very important and smart gesture. The U.S.A. and Venezuela are working well together…” - President Donald J. Trump
#URGENTE | Saludamos las liberaciones de personas presas por razones políticas. Reiteramos nuestro llamado del pasado #5Ene: no es posible una transición a la democracia con censura y prisión arbitraria.
HAY MAS DE 20 PERIODISTAS PRESOS para quienes pedimos libertad, estos son sus nombres:
1. Carlos Marcano
2. Nakary Ramos
3. Gianni González
4. Juan Alvarado
5. Rory Branker
6. Julio Balza
7. Leandro Palmar
8. Belises Cubillán
9. Ángel Godoy
10. Gabriel González
11. Luis López
12. Ramón Centeno
13. Juan Pablo Guanipa
14. Mario Chávez
15. Biagio Pilieri
16. Víctor Hugas
17. Roland Carreño
18. Carlos Julio Rojas
19. Omario Castellanos
20. Yorbin García
21. Carlos Lesma
22. Nicmer Evans
En Venezuela hay alrededor de 1000 presos políticos (y miles de presos más de forma arbitraria) en más de 90 centros de reclusión distintos. Su integridad es importante y todos estamos preocupados por ellos.
Entre los presos políticos, que son tratados como rehenes, hay más de 20 colombianos que Gustavo Petro no ha podido liberar a pesar de su cercanía con el chavismo. Hay 20 españoles presos a pesar de la cercanía de varios miembros del gobierno español con la dictadura venezolana. Están los argentinos, los alemanes, los italianos, los holandeses, un japonés, un irlandés y en realidad se calculan unas 25 nacionalidades distintas que están siendo usadas para la diplomacia de rehenes del chavismo.
Sus familias necesitan información y necesitan certidumbre. Es urgente que sean liberados.
Atentos con lo que publican.
Atentos con quién lo comparten.
Se vienen días delicados.
En estos escenarios los ciudadanos críticos contra el régimen suelen ser objeto de represalias y acá hacer "shopping" de presos políticos es la especialidad de la casa.
Cuídense mucho.
Esta es una de las vergas más locas que he leído jamás en este sitio. Es asombroso lo desinformados que están muchos opinadores de oficio. No tienen idea de nada de lo que pasa acá.
🔴 Otro atentado contra un dirigente opositor venezolano en Chile.
La tarde de este martes 18 de noviembre el coordinador del Comando ConVzla en Chile, Alexander Maita, fue interceptado por cuatro sujetos en un vehículo, dos de ellos armados.
Afortunadamente logró escapar y está a resguardo.
Si José Gregorio curaba, ¿por qué Venezuela deja morir?
Luis Carlos Díaz
Mientras Venezuela celebra la santificación de José Gregorio Hernández —el médico de los pobres, el hombre que encarnó la compasión y la dignidad humana en tiempos de carencia—, el país volverá a mirar hacia su fe y hacia su historia. Hacia lo que queda en épocas terribles. Pero la verdadera lección de la santidad de José Gregorio no está solo en los altares, sino en la urgencia de practicar el bien que predicó: aliviar el sufrimiento, cuidar la vida y poner la humanidad por encima del poder. Su enseñanza interpela hoy directamente al Estado venezolano, que mantiene en prisión a hombres y mujeres enfermos, sometidos a tratos crueles, negándoles atención médica y violando de manera abierta los principios más elementales del derecho y de la moral.
Liberar a los presos políticos enfermos no es un gesto de clemencia ni una concesión política: es una obligación ética y humanitaria.Tampoco puede servir para el mercadeo político de actores que el poder necesita posicionar como opositores. La privación de libertad nunca puede convertirse en una condena a muerte lenta ni en un instrumento de tortura, como lo es en Venezuela. Cada día que pasan sin atención médica adecuada, sin medicinas ni diagnósticos, son días arrebatados deliberadamente a sus vidas. Los tratados internacionales, las normas del derecho internacional humanitario y las propias leyes venezolanas lo prohíben; pero más allá de la letra jurídica, está el imperativo moral de no permitir que la enfermedad y el dolor se conviertan en castigo. Cuando escuchamos el relato de los presos y sus familiares, descubrimos la cara del horror que no puede ser lavado con golpes de pecho ni comparsas en el Vaticano.
En un país donde la salud pública se derrumba y los hospitales sobreviven gracias a la fe más que a los recursos, el ejemplo de José Gregorio Hernández debería recordarnos que curar y proteger la vida es el acto más alto de justicia. Si de verdad se quiere honrar su legado, no basta con misas ni procesiones: hay que mirar a los que hoy languidecen en celdas, sin medicinas y con la esperanza adolorida.
La santidad, en el fondo, no se mide por los milagros atribuidos, sino por la capacidad de hacer el bien cuando más difícil parece. Liberar a los presos políticos enfermos sería el verdadero milagro que Venezuela necesita hoy: el milagro de la compasión, de la justicia y de la reconciliación con la vida.
En las celdas venezolanas, sin medicinas ni atención, van muriendo personas con enfermedades graves. Detallemos algunas identificadas por las ONG Justicia Encuentro y Perdón, junto a Justicia y Proceso Venezuela:
· Hay al menos 8 casos de cáncer en estado avanzado con diagnósticos de adenocarcinoma de próstata, cáncer pulmonar microcítico, linfoma no hodgkin, sarcoma epitelioide, tumores pancreáticos y cerebrales. Algunos casos terminales siguen esposados a una camilla sin el beneficio de volver a su casa.
· También se han identificado más de 20 presos con enfermedades cardíacas como síndromes coronarios agudos, insuficiencia cardíaca congestiva, arritmias severas, hipertensión crónica y cardiopatías hipertensivas. En algunos casos los pacientes necesitan marcapasos y se les niega.
· Se suman los que sufren insuficiencias renales como nefropatías diabéticas, insuficiencia renal crónica, litiasis bilateral y prostatitis aguda o crónica. Algunos presentan daño renal irreversible o infecciones urinarias persistentes. Hemos hablado con familiares de presos que no saben qué hacer cuando sus familiares necesitan sondas urinarias pero no se las reciben en la cárcel.
· Hay al menos 10 casos asociados a temas neurológicos, como los que han sufrido accidentes cerebrovasculares (ACV), hemiplejías, sufren de epilepsia, tienen hidrocefalia con una válvula derivativa, muestran síntomas de Alzheimer y otro caso que además muestra condiciones del espectro autista o Asperger.
· Entre las enfermedades respiratorias, se han diagnosticado casos de fibrosis pulmonar, tuberculosis activa, asma bronquial crónica y obstrucción respiratoria severa. A los pacientes se les niega tratamiento y los focos de enfermedades contagiosas pueden agravar la situación de otros presos.
· Otros familiares han reportado que sus personas encarceladas tienen enfermedades como lupus eritematoso sistémico, artritis reumatoidea, fibromialgia crónica y espondilitis anquilosante. Estos son los casos graves que muestran sufrimiento persistente y falta de tratamiento especializado.
· Y es imposible cerrar la lista sin nombrar los trastornos psiquiátricos que han sido documentados: Muchas personas en las prisiones políticas del chavismo reportan síndromes depresivos graves, ansiedad generalizada, trastornos de pánico y riesgo suicida.
Muchos de ellos llevan años esperando una revisión médica que nunca llega, una audiencia que se retrasa indefinidamente en tribunales o una simple mirada de humanidad. Cada uno de esos cuerpos enfermos es una prueba viva —y doliente— de cómo la crueldad institucional se disfraza de revolución.
Hay mujeres que deberían estar en hospitales y no en prisiones. Yosida Vanegas, de unos setenta años de edad, fue detenida cuando regresó al país para preguntar por su hijo preso. Pasó más de un mes desaparecida, sin contacto con su familia. Hoy está recluida en el INOF, con hipertensión, demencia incipiente y dolores que apenas puede explicar. Es una mujer mayor, enferma, sin fuerzas, que nunca debió estar entre rejas. Su única “culpa” fue ser madre y querer velar por su hijo.
Emirlendris Benítez fue arrestada en 2018, torturada hasta el punto de perder un embarazo, y quedó con secuelas irreversibles. Hoy día usa una silla de ruedas, sufre fibromialgia crónica, tiene el cuerpo lleno de dolor y sigue condenada a 30 años de prisión. La ONU y Amnistía Internacional han pedido su liberación, pero el Estado prefiere hacer silencio. Su caso resume lo que pasa cuando la violencia se vuelve política de Estado y la crueldad se normaliza. En Venezuela no se ha despenalizado el aborto, pero se procura en las sesiones de tortura, porque no es el único caso.
Y también está Juan Nahir Zambrano, un joven en el espectro autista, con la mente y la sensibilidad de un niño de 12 años. Está preso desde el año 2022 en una cárcel de alta peligrosidad. Vive en un entorno que no comprende, sin asistencia adecuada, con mucho miedo y aislamiento. Su detención es una herida abierta en la conciencia de un país que se dice creyente, pero que encierra a un muchacho con discapacidad como si fuera un enemigo.
Estos tres nombres, y los decenas más que aparecen en los listados de presos políticos, nos obligan a hablar con claridad: mantenerlos presos es una forma de tortura contra todo un país. Cada día sin tratamiento, sin medicinas, sin esperanza, es una condena a muerte lenta. Por razones humanitarias, por principios morales y por simple decencia, deben ser liberados de inmediato.
En vísperas de la santificación de José Gregorio Hernández —el médico de los pobres, símbolo de compasión y sanación—, el país debería preguntarse si su fe se demuestra en los templos o en los actos de justicia. No hay milagro más urgente que el de liberar a los enfermos, cuidar a los vulnerables y devolver la dignidad a quienes sufren injustamente.
Cuando me referí al amor en el caso del joven soldado que se suicidó, no me referí al amor familiar, sino al amor hacia la mujer, es decir, el enamoramiento, que es de lo más bello que pueda sentir un ser humano.
El enamoramiento es ni más ni menos, el sentimiento que permite la reproducción de la vida.
Del enamoramiento como en un fluir hacia adelante, se reproduce la humanidad.
Amar con todo y reproducir la vida, es la ansiedad que vibra en todo joven, hombre o mujer.
Es el fundamento biológico de la especie humana.
Matarse por una mujer que se pierde, mucha vida que se convierte en muerte.
Yo soy un amante de la vida, y a todo joven hombre le aconsejaría que cuando el corazón se entrega a una mujer, debe hacerse con todo, a profundidad, sentir cada instante delicioso, sentir la vibración intensa de la vida, esos momentos siempre serán inolvidables.
La dialéctica me ha enseñado que la vida es un fluir, que lo que hoy es, no será mañana, que el movimiento tiene como fundamento la contradicción, que el amor puede tornarse en su contrario, que el amor siempre lleva el dolor como compañero.
Todos sabemos del amor y del dolor. Los dolores que a mi más me han hecho sufrir, no fueron los de la tortura, fueron los del amor.
Y entiendo al soldado costeño que se mató por amor. Si hubiera estado ahí, lo abrazó y le cuento mi experiencia y hubiera podido enseñarle algunas cosas. No hay que matarse por el amor, porque el amor es también un fluido y una energía, y como energía, según las leyes de la termodinámica, se transforma, fluye, pero permanece