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¿Qué pasó con Tulum? | #Opinión de @jorgeivand 🖊️
"Y entonces ocurrió lo que tantas veces ocurre en nuestro país: confundimos crecimiento con desarrollo. Llegó un aeropuerto internacional, una estación del Tren Maya, llegaron miles de millones de pesos en inversión inmobiliaria. Pero nunca llegó la estrategia urbana y turística".
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Nuevo estudio revela cómo se mueven las preferencias rumbo a las alcaldías de la CDMX en 2027.
Consulta los liderazgos por partido y revisa los datos completos.
Conoce el panorama electoral hoy.
#Gobernarte#Elecciones2027#CDMX
Encuesta #GobernArte de Elecciones para Gobernador de #BajaCalifornia | 15 de Enero 2026
Conoce a las y los posibles aspirantes a la gubernatura de Baja California por partido político en nuestro más reciente estudio.
¿Qué opinas de los perfiles rumbo al 2027?
#Encuesta #BajaCalifornia
Estudio más reciente de GobernArte: Elección Capitales 2027 | Nuevo León
Conoce a los posibles aspirantes a Alcaldes por partido político en nuestro análisis actualizado.
¿Qué opinas de las preferencias? Participa en los comentarios.
#GobernArte#NuevoLeón#Elección2027
Andrés Manuel López Beltrán encabeza el nivel de rechazo para 2030 con un 60.4%. En contraste, Marcelo Ebrard presenta el menor rechazo con un 23.2%. La encuesta de GobernArte mide a detalle a los posibles candidatos presidenciales. #Compol#EleccionesMéxico#Encuesta
Quintana Roo trasciende al turismo como enclave estratégico. Rumbo a 2027, Gino Segura encabeza la contienda ante Mayuli Martínez, Pedro Flota y Pech. Gobernar este polo del sureste exige sintonía con un electorado complejo y en expansión.
#Compol#ComunicaciónPolítica #QuintanaRoo #Estrategia
Los cinco alcaldes más respaldados en el Estado de México son Moreno, Contreras, Montoya, Flores y Serrano. Su aprobación ciudadana en municipios clave como Toluca o Naucalpan marca la pauta política de la entidad más poblada. ¿A quién ves con mayor proyección rumbo al 2027? #Compol #ComunicaciónPolítica #Edomex
Los dos alcaldes mejor evaluados del país son del PRI: @AdrianDeLaGarza en Monterrey y @EF_Galindo en San Luis Potosí. ✅
En el @PRI_Nacional sí sabemos gobernar. Tenemos experiencia, tenemos capacidad y damos resultados.
Mientras los de Morena nomás no dan una. Son brutos para gobernar, y eso le cuesta caro al pueblo de México.
Los priistas somos gente de trabajo, de compromiso y de resultados. ¡Esa es la diferencia! 👊🏼🇲🇽
San Luis Potosí es clave rumbo a 2027. Galindo (PRI), Rosa Icela (Morena), Ruth (Verde), Verónica (PAN) y Gama (MC) lideran la contienda. ¿Quién capitalizará su peso logístico y político? #Compol#ComunicaciónPolítica#Elecciones2027
Mi lectura de lo ocurrido en Venezuela en clave de fría geopolítica:
1. El derecho internacional ya no existe. Mucho menos aquello del mundo basado en reglas. Había muerto en Gaza y ahora Trump lo confirma en su "patio trasero". Lo que impera ahora, con respecto a la relación de las potencias con sus esferas de influencia, es la fuerza. En cuanto a América Latina volvemos al marco de finales del siglo XIX y principios del XX: una zona de intervención estadounidense de conformidad a sus intereses geopolíticos fundamentales. En un momento donde el imperio del Norte vuelve a centrarse en aquellos recursos que necesita de su espacio geográfico inmediato: petróleo, minerales, tierras cultivables, agua y posiciones estratégicas (puertos, cruces marítimos, etc.).
2. En el mundo solo hay tres potencias realmente soberanas: Estados Unidos, China y Rusia. Soberanas en el sentido de que pueden actuar con autonomía a nivel geopolítico, esto es, sin necesidad de autorizaciones. Al tiempo de que disponen de los recursos efectivos (armamento y tecnología), profundidad estratégica (territorio, población e historia) y alianzas internacionales para hacerlo. Una de esas potencias, la todavía más militar y económicamente decisiva, está dirigida por un tipo al que no le importa ni el derecho internacional ni la democracia (ni siquiera en su propio país). Las otras dos, una en plena emergencia (China) y la otra existencialmente amenazada en su esfera de influencia (Rusia), por simple correlación y lógica van a actuar en consecuencia. Por ahora, especialmente en sus esferas de influencia.
3. Ucrania y Taiwán deben estar muy preocupados. La resolución de sus contradicciones con Putin y Jinping, respectivamente, no se solucionarán por vías "democráticas" ni basadas en el ya inexistente derecho internacional. A la vez de que por sí solas no tienen con qué responder en una eventual situación de verdadero asedio por parte las dos potencias que las rodean. Máxime Taiwán que cultural e históricamente es parte de China.
4. América Latina está condenada a ser un vulgar enano geopolítico. Esto lo digo al ver cómo las derechas y élites dominantes celebran una violación tan flagrante como la que acaba de hacer el EE.UU. de Trump en Venezuela (un país hermano). Las acusaciones contra Maduro y la cúpula chavista son ridículas. Venezuela, dicho por la ONU, desempeña un rol marginal en el narcotráfico internacional. No es en ningún caso un actor clave en ese terrible negocio internacional. Atacaron por el petróleo. Lo cual entraña el problema de que si hoy justifican un ataque bajo falsas premisas contra un país hermano, después otro presidente de EE.UU. (a Trump le quedan tren años ahí) puede hacer lo mismo esbozando otra excusa. He ahí la gravedad: que volvamos a ser una zona de intervención militar directa. Las derechas latinoamericanas nunca han entendido de soberanía. Menos ahora que han girado al ultraderechismo irracional. Fíjense en cómo el enfermito Milei está celebrando. No entiende que eso le gusta ahora porque lo hace un ultraderechista de turno en el Norte, pero mañana puede hacerlo un demócrata "woke" contra la propia Argentina en nombre de cualquier otro invento y ahí no celebrará (cuando digo mañana no es en sentido literal, puede ser dentro de décadas. La cuestión es que queda fijado el precedente. Señalo esto porque en estos tiempos de declive cognitivo hay que precisar hasta lo elemental).
Rápidamente una clave de política interna de Venezuela: la aparente salida de Maduro, según lo que se dice a esta hora, sea por arresto o porque se trasladó a otro país, llama mucho la atención...No luce creíble que una operación como esa se haya hecho sin muertos ni heridos. Parece todo muy ensayado. De momento, el hecho concreto es que el chavismo sigue dirigiendo. Y que los militares también continúan al mando. Todo por ahora. Veremos más adelante qué pasa.
Lo dicho por la fiscal general de EEUU, Pamela Jo "Pam" Bondi, no es una comunicación judicial sino una pieza de propaganda política.
La acumulación de cargos, la adjetivación extrema y el tono celebratorio no buscan garantizar debido proceso sino construir un enemigo absoluto. Cuando una fiscal agradece a las fuerzas armadas por una “misión increíble y exitosa”, se borra la frontera entre justicia, política exterior y acción militar. No hay presunción de inocencia ni sobriedad procesal, hay condena previa y espectáculo.
Desde el punto de vista del derecho internacional el problema es aún más grave. EEUU se arroga jurisdicción penal sin mandato multilateral ni tribunal competente y sin respeto por la soberanía de otro Estado. Imputar a un presidente en ejercicio y a su esposa, capturarlos mediante una operación militar y anunciar que enfrentarán “la ira de la justicia estadounidense” no es cooperación judicial, es fuerza presentada como legalidad. La justicia no habla de ira, habla de garantías. Cuando aparece la ira, el derecho ya fue desplazado. La lógica es peligrosa y conocida. Se criminaliza políticamente a un adversario, se lo redefine como narcoterrorista y se lo saca del plano político para justificar cualquier método. No importa si las acusaciones tienen sustento probatorio porque el proceso deja de ser jurídico y pasa a ser estratégico.
La adjetivación reemplaza a la prueba y la espectacularización sustituye al juicio. Este discurso no fortalece el Estado de derecho ni la defensa de los derechos humanos. Al contrario, degrada el sistema jurídico internacional y habilita nuevas violaciones de soberanía bajo la misma lógica. Si una potencia puede capturar a un jefe de Estado, imputarlo unilateralmente y celebrar la operación como un triunfo militar, ningún principio queda en pie. No es justicia lo que se exhibe, es poder. Y cuando el poder se disfraza de justicia, el derecho deja de ser límite y pasa a ser herramienta.
No hace falta que te guste Maduro para que te parezca una barbaridad que EE.UU. invada países y secuestre presidentes (por muy despreciables que sean).
Solo hace falta que defiendas el derecho internacional y te preocupe que Estados Unidos se comporte como un matón que interviene donde quiere sin ni siquiera aprobación de su propio Congreso.
Antes de que llegue la justificación de "lucha contra el narco" (hace años fueron las armas de destrucción masiva), recordad que Trump acaba de indultar a Juan Orlando Hernández, expresidente de Honduras condenado a 45 años por meter 400 toneladas de cocaína en EE.UU.
El mismo Trump que dice invadir Venezuela "para combatir el narcotráfico".
Les da igual la droga. Quieren petróleo, poder y control de América Latina.
The next 72 hours are critical for the world.
If the United States succeeds in imposing control over Venezuela, and by extension over the world’s largest proven oil reserves, it will mark a major shift in global power.
Such a move would not be about restoring democracy or protecting human rights, but about reasserting strategic dominance over energy, trade routes, and regional alignments.
In that case, Iran would likely move to the forefront of Washington’s strategic priorities.
Securing control over Venezuelan oil would reduce U.S. vulnerability to energy disruptions in the Gulf and provide a buffer against supply shocks in the event of a confrontation with Iran.
With a reliable alternative source of heavy crude under its influence, Washington would be better positioned to absorb or offset the destruction or shutdown of energy infrastructure in the Persian Gulf during a war.
This would lower the economic cost of escalation and make military pressure against Iran more politically and economically manageable.
At the same time, such control would strengthen the United States’ ability to shape global oil flows and pricing, reinforcing the central role of the dollar in energy markets and helping preserve the petrodollar system that underpins U.S. financial power.
Venezuela would thus become more than a regional issue.
It would become a strategic precedent, a demonstration that economic pressure, political engineering, and, if necessary, force can be used to restructure sovereign states and realign the global balance of power.
However, if the United States becomes entangled in Venezuela and faces sustained resistance, the outcome shifts dramatically.
A prolonged crisis would drain political capital, stretch military and economic resources, and weaken Washington’s capacity to project power elsewhere, including in the Middle East.
That would also complicate Israeli strategic planning, which is closely tied to U.S. regional leverage.
What happens in Venezuela will not stay in Latin America.
It will shape the future of energy control, the limits of American power, and the direction of geopolitical confrontation far beyond Caracas.