No ganó América Latina, cierto. La copa no se queda en estas tierras. Y por primera vez en la historia de un Mundial, no hinché por Argentina.
Y aun así, no puedo decir que estoy insatisfecha.
Porque tampoco ganó el equipo que enarbola genocidas como Netanyahu y sus ministros de guerra. No ganó el equipo por el que hincha un pedófilo declarado como Donald Trump.
Ganó la España que Trump odia, la España que levanta la voz por el pueblo palestino cuando otros callan por conveniencia.
Ganó la España de un niño que hace apenas unos días izó la bandera palestina por las calles de España, con millones de ojos sobre él. Un gesto que ningún jugador con reconocimiento internacional se había atrevido a hacer. Y no fue con palabras huecas en ruedas de prensa, ni con declaraciones templadas por agentes de prensa. Lo hizo con sus manos, con su cuerpo y con su silencio. Y lo hizo en las mismas calles que hace unos meses atrás, fue protagonista del paro de una vuelta ciclista porque participaba un equipo de Israel.
Esa es la España que hoy celebro. La que entiende que el fútbol no es solo un deporte, sino una tribuna moral. La que sabe que un balón puede ser también una bala de luz en medio de tanta oscuridad.
Muy bien. Estoy feliz. Ni tanto por el resultado, más bien por lo que significa. ❤️
🇵🇸 El quipo de fútbol Gaza Al Irada FC (mutilados por bombardeos Israelís) mandan su apoyo a la seleccón española para que gane el mundial de fútbol.
¡Vamos España!
🇵🇸 El quipo de fútbol Gaza Al Irada FC (mutilados por bombardeos Israelís) mandan su apoyo a la seleccón española para que gane el mundial de fútbol.
¡Vamos España!