El tamaño sí importa.
Si algo nos está demostrando @DELAESPRIELLAE Abelardo de la Espriella en el poco menos de un mes que lleva gobernando, es que su estatura política y su talla como hombre de Estado son tan pequeñas como su estatura física y, al parecer, también su estatura moral y ética.
Lo evidenciamos el día de la posesión de los magistradas del CNE cuando ni siquiera tuvo la altura institucional para saludar a las dos magistradas postuladas por el Pacto Histórico.
Algo parecido debió ocurrir con la renuncia de la ministra de Educación, Vivian Morales. Su trayectoria en las instituciones del Estado, sumada a la influencia de su esposo, le da, en mi opinión, el carácter y la independencia suficientes para repudiar cualquier orden que provenga de un personaje que parece salido de Alicia en el País de las Maravillas: una especie de Conejo Blanco con ínfulas de poder, siempre corriendo detrás de sus propias obsesiones.
Este conejillo comenzó muy mal y, si no corrige el rumbo, terminará aún peor. Porque hay algo contra lo que difícilmente podrá luchar: sus propios instintos viscerales.
La estatura física se mide en centímetros. Pero, la estatura de un gobernante se mide en grandeza, carácter, respeto institucional y sentido de Estado. Y esa, hasta ahora, parece estarle haciendo falta.
La personalidad enferma de Abelardo de la Espriella se reveló antes que sus intenciones ideológicas. Ya habíamos tenido campanazos de alerta en campaña: la quema de gatos no podía ser la travesura de un niño, ni era normal que causara las risas de la misma persona ya adulta. También cuando dijo que él sí hubiera sido un paramilitar “de verdad” y no como Petro que nunca portó un arma. Ya era suficiente para no haberlo votado, pero lo votaron. Luego llegaron los picos y risas mientras anunciaba las muertes del terremoto, cerró el paso a la ayuda internacional para los cientos de personas que morían bajo los escombros. Lo de hoy es simplemente una confirmación del diagnóstico: Estamos ante un psicópata: Un Presidente de una república democrática caminando entre cadáveres, cadáveres que él mismo mando a traer, 3 de ellos niños, para adornar el templo de su ego en una transmisión nacional. Mientras caminaba el corazón del tigre se aceleró al sentir otra vez el olor a sangre muerta, recordó el olor de los gatos muertos, el abrazo a los paramilitares que igual defendía como admiraba. Estamos ante un psicopata vacío y peligroso… y si algo extraño no pasa, lo tendremos por 4 años.
Abelardo, “el buen cristiano”, el hijo preferido del “obispado” y las demás iglesias cristianas. El gran ejemplo para los jóvenes, danza sobre los cadáveres que siembra en el gran campo de batalla en que está convirtiendo a Colombia.
@ABDELAESPRIELLA@NoticiasRCN
El que no fue capaz de caminar entre los vivos en El Cairo, Valle, se pabonea con valentía caminando entre los muertos.
Colombianos pobres matados por colombianos pobres y el presidente de esos colombianos pobres paseándose entre los cadáveres con pequeñez.
La guerra tiene códigos y uno de ellos es no burlarse de la muerte del adversario ni humillar el cadáver ya indefenso del enemigo y menos cuando ese adversario ha llegado a esa guerra por culpa de la pobreza y la falta de oportunidades a la que fue empujado por la clase politica a la que pertenece ese presidente.
Una democracia puede usar legítimamente la fuerza para defender a sus ciudadanos y derrotar a quienes empuñan las armas contra la sociedad. Lo que jamás debería hacer es convertir la muerte en espectáculo y que empiece a disfrutar mostrándonos sus cadáveres en una especie de necrotrofeismo.
Esas personas pueden ser criminales, responsables de delitos atroces y enemigos armados del Estado. Pero una vez muertos ya no representan una amenaza. Sus cuerpos no son utilería para un video presidencial ni son escenografía electoral. Si lo fueran no habría diferencia alguna entre el Estado y los violentos que juegan futbol con las cabezas de sus enemigos.
Pedirle que respete un cadáver a una persona llena de odio y sin rastro de humanidad alguna es como pedirle al buitre que haga duelo por la carroña.
Una rueda de prensa entre cadáveres. Los muertos convertidos en escenografía. ¿En qué momento llegamos a esto? TENEBROSO.
El Estado tiene el deber de enfrentar a quienes ejercen la violencia y proteger a los colombianos, pero jamás podemos convertir la muerte en espectáculo ni perder el respeto por la dignidad humana.
Esto no es de izquierda ni de derecha. Es una cuestión elemental de humanidad. La muerte nunca debería ser motivo de celebración ni una escenografía para mostrar resultados. Es macabro.
Lo siento, señoras y señores, pero esto me empieza a oler muy mal.
Colombia ya vivió una época en la que celebrábamos cifras de “bajas” como trofeos. Nos mostraban cuerpos, uniformes y resultados operacionales, mientras después descubríamos que detrás de muchas de esas cifras había civiles inocentes asesinados y presentados como guerrilleros muertos en combate.
Por eso, si hoy nos dicen que hubo 23 “terroristas abatidos”, también tenemos derecho a preguntar: ¿quiénes eran?, ¿cuáles son sus nombres?, ¿están plenamente identificados?, ¿qué evidencia existe de su pertenencia al grupo armado?, ¿en qué circunstancias murió cada uno?
No estoy diciendo que estas personas fueran inocentes. Estoy diciendo algo mucho más elemental: un Estado de derecho no puede pedirnos que aceptemos la palabra “terrorista” como sustituto de la identidad y de las pruebas.
Ya conocemos demasiado bien nuestra historia para volver a aplaudir cadáveres y preguntar después.
Colombia aprendió de la peor manera que contar muertos no es lo mismo que demostrar resultados.
EXHIBICIÓN DE CADÁVERES
Se pasea entre las bolsas con los cadáveres. Casi los pisa con desprecio. Se dice cristiano, pero en realidad es un ser sin escrúpulos y sin el más mínimo sentido de humanidad.
Estoy de acuerdo con esta frase de @VLADDO
"Que fueran guerrilleros no exime de nada. Un Estado se distingue de sus adversarios por cómo trata a los vencidos, incluso después de muertos".
El criminal desfilando sobre una fila de cadáveres. Espero que los estudiantes de psicología, psiquiatría y ciencias forenses hagan el análisis respectivo. Pasamos del presidente de la vida al ilegítimo de la muerte. Bienvenidos a la patria milagro.
@JhonnyRomeroOs El aberlardista no defiende ideas: defiende a Abelardo.
Si acierta, es un genio.
Si falla, lo sabotearon.
Si se contradice, “hay que entender el contexto”.
Eso no es criterio político. Es barra brava con cédula.
Los Chulavitas quienes junto a los Chulos causaron más de 200.000 víctimas en Colombia, gritaban después de cometer sus asesinatos " Viva Cristo Rey"
Hoy el presidente Filipichín también lanza el mismo grito en sus discursos.
Dignos herederos de "El Monstruo" Laureano Gómez
Amigas y amigos, para la foto oficial de ayer, con motivo de mi posesión como Magistrada del CNE, y para la de hoy junto a mi compañera @anajimenabr, escogímos lucir un bello jaguar y una mariposa amarilla.
En Colombia no tenemos tigres, tenemos jaguares. Y, por si no lo sabían, son los felinos que muerden más duro, debe ser por eso que los tigres les huyen.
Mariposas y jaguares es lo que hay en Colombia, símbolos de esperanza, ilusión y fuerza!