El salvadoreño normalizó echarse 4 horas en el tráfico cada día.
No sólo no se queja, está orgulloso de "volar verga sin aturrar la cara" y si alguien goza de mínimos beneficios (ej. home office) lo acusa de ser haragán.
El salvadoreño está completamente derrotado.
Todavía estamos a tiempo de frenar la minería. ¡Por tí, por mí, por las generaciones actuales, y las que vendrán! #NoALaMineriaSiAlaVida . Créditos ig: sin.bozal