Un soldado norteamericano 🇺🇸en Irak 🇮🇶 recibió una carta de su novia:
- Querido Albert. No podemos continuar con esta relación. La distancia que nos separa es demasiado grande. Tengo que admitir que te he sido infiel dos veces desde que te fuiste y creo que ni tu ni yo nos merecemos esto, lo siento. Por favor devuélveme la foto que te envié, con amor, Jennifer.
El soldado, muy herido, le pidió a todos sus compañeros que le regalaran fotos de sus novias, hermanas, amigas, primas, etc. Junto con la foto de Daniela, incluyó todas esas otras fotos que había recolectado de sus amigos. Había 57 fotos en el sobre y una nota que decía:
- Querida Jennifer. Perdóname, pero no puedo recordar quien eres. Por favor, busca tu foto en el paquete y me devuelves el resto.
MORALEJA: Aún derrotado hay que saber joder al enemigo.
Si Trump y Rubio estuvieran dirigiendo una transición hacia la democracia, no tendrían a Delcy, Jorge y Diosdado contra la voluntad de más del 90 % de los venezolanos. Ya habrían nombrado una JUNTA DE TRANSICIÓN, que sí es posible. Claro que es posible. Por ahora desconfiamos.
Queda muy claro, para todos los venezolanos, que hay todo un plan contra María Corina. El cabildeo de Delcy y sus cómplices internos y externos es intenso, para darle largas y normalizar la dictadura interina, retardando lo más que puedan la presentación de un cronograma electoral presidencial. Por ahora esperamos que está semana que se inicia, tengamos precisión de cuando comienzan las conversaciones y se concrete la primera señal seria de esos encuentros que no es otra que la LIBERACION DE TODOS LOS PRESOS POLITICOS.
María Corina, mantiene todo el apoyo nacional. No podrán, ni con todos los planes, destruír su liderazgo legítimado por la inmensa mayoría nacional.
Vamos Venezuela.
Fuerza!
Luego de años de censura absoluta, hoy Venevisión transmitió unos minutos en su noticiero la entrevista a María Corina.
Hasta hace un par de meses si un medio nacional siquiera mencionaba el nombre de María era multado. Venevisión no transmitía una entrevista a ella hace más de diez años.
Ayer fui a visitar a una amiga de mi mujer en Polonia:
- Matrimonio de 32 y 36 años.
- Esperando un bebé.
- Titulados universitarios.
- Trabajos normales en multinacionales.
- Casa unifamiliar nueva a las afueras de la ciudad.
- Una planta, 180m2 y jardín enorme.
- Decoración de revista.
- Dos coches a la puerta.
- Un perrito blanco.
Todo: sin ayuda de los padres en un país donde trabajar tiene su recompensa.
Y además, también tienen Netflix. 😉
Empezamos mal. Desde la la primera línea, esta claro que el coordinador del supuesto dialogo no será una parte neutral, y que tanto el régimen como el gobierno de Trump usarán esta distracción para ganar tiempo y dejar las cosas como están. Mientras María Corina Machado no esté sentada en la mesa, esto es un chiste.
¿En serio incluir la “atención” a lo relacionado con el terremoto tenía que estar en los dos comunicados de la nueva mesa de acuerdos?
¿No es algo que debería estar entendido desde los mismos minutos después de los terremotos para cualquier venezolano? 🧵 1/3
Quienes ganaron ayer? Ciertas empresas petroleras, el delcinato y ciertos políticos. Quienes perdieron ? el pueblo y la dirigencia auténtica de oposición.
Artículo 138 de la Constitución: “Toda autoridad usurpada es ineficaz y sus actos son nulos.”
Delcy Rodríguez no tiene legalidad ni legitimidad en el ejercicio de la presidencia de la República. Por lo tanto sus actos son nulos. Ojo con los contratos que está firmando sobre la deuda externa, entre otros.
🚨 | LA RESPUESTA
Olavarrieta: «¿Hay una diferencia estratégica entre usted y la administración de Donald Trump de cómo se está llevando Venezuela en este momento?»
María Corina Machado: «Yo creo que hay diferencia con los tiempos, sí. Y tiene que ver con las urgencias de la gente. En la urgencia que además ha sido profundamente aumentada a raíz de la tragedia del terremoto.
Cada día que pasa son vidas. Y eso quedó demostrado precisamente en esas horas. Ante la ausencia brutal del Estado, estuvo el pueblo».
🚨 | María Corina:
“Tenemos una experiencia existencial de sufrimiento. Eso nos da unos anticuerpos… yo fui la primera en decir que no podemos solos. Y la primera que lo agradezco. Con humildad, con el corazón en la mano, pero con el orgullo de ser venezolanos”.
Ante dos comunicados opacos y que no ofrecen claridad, el país puede ver el contraste con un liderazgo que habla con honestidad, transparencia y contundencia.
Mi Análisis de la entrevista de María Corina Machado con Luis Olavarrieta (1 de Agosto de 2026) y del "Circo" de suspender el proceso.
La entrevista es clara, directa y moralmente contundente.
María Corina no se esconde detrás de diplomacia vacía. Habla desde la urgencia del pueblo, no desde el cálculo de élites.
Los puntos centrales son:
•El mandato del 28 de julio de 2024 sigue vigente. Ganaron y ese mandato no se ha cobrado. Todo lo demás es secundario.
•No cederá en lo esencial. La frase más fuerte de la entrevista: “No voy a ceder jamás en lo esencial”. Puede discutir lo accesorio, pero no los valores ni el mandato popular.
•Diferencias de tiempos. Reconoce abiertamente que hay diferencias de ritmo con la administración Trump y con el proceso que se está armando.
Esa diferencia no es ideológica: Es de urgencia humana.
“Cada día que pasa son vidas”.
El terremoto del 24 de Junio solo lo hizo más evidente: frente a la ausencia brutal del Estado, el pueblo se organizó solo.
•Sobre el diálogo Dinorah Figuera – Jorge Rodríguez / Delcy Rodríguez:
No participó en su diseño ni en su construcción. No lo obstaculizará si produce avances reales hacia el cumplimiento del mandato, pero deja claro que quienes lo impulsan son quienes deben responderle al país. Y deja una frase demoledora:
“No quiero reuniones; tenemos 25 años de reuniones”.
Sobre la demora (intencional o no) de Dinorah y Rodríguez. Aquí está el núcleo de la frustración legítima de mucha gente por que una vez más convirtieron eso en un Circo.
El proceso se anunció con bombo, se fijó fecha (1 de agosto), se postergó, se habla de “hoja de ruta”, de “fortalecimiento de la democracia” y de reuniones técnicas… mientras el país sigue sin presos políticos libres, sin libertad de prensa plena, sin desmantelamiento de los aparatos de represión y sin un cronograma electoral concreto.
¿Es intencional? Hay elementos de ambas cosas:
•Hay cálculo político. El régimen de Delcy necesita tiempo para recomponerse, para negociar su propia supervivencia y para diluir el capital político de María Corina.
Dinorah Figuera, al asumir un rol institucional de la AN 2015 con respaldo estadounidense, prioriza una lógica de “institucionalidad” y gradualismo que choca con la urgencia de quien tiene el mandato popular más claro.
•Hay también inercia y miedo. Después del terremoto, Washington priorizó estabilidad y control de daños. La oposición institucional teme que un ritmo más rápido desborde el proceso o genere confrontación.
El resultado es el mismo: Excusas que demoran generando profunda frustración. La gente no está pidiendo magia. Está pidiendo que se respete lo que ya se votó y que dejen de tratar la transición como un proceso de élites que se toman su tiempo mientras el pueblo paga el costo diario en sufrimiento.
María Corina acierta al no atacar frontalmente el proceso, pero sí al marcar la diferencia de tiempos y al rechazar ser “bozaleada”.
Eso es liderazgo:
No boicotear por ego, pero tampoco legitimar la dilación.
Lo que dijo María Corina no es retórica. Es el mínimo decente que un pueblo que ya pagó el precio puede exigir.
Al pueblo de Venezuela:
No bajen la guardia ni acepten que les digan que “hay que tener paciencia” otra vez.
La paciencia se agotó el 28 de julio de 2024 y se volvió a agotar el 24 de junio de 2026 cuando el Estado desapareció y ustedes tuvieron que salvarse solos.
Sigan exigiendo lo concreto: presos libres, prensa libre, órganos de represión desmantelados y calendario electoral ya. La Calle es esencial.
La unidad no es silencio. La unidad es mantener la exigencia alta sin dejarse dividir por quienes prefieren gestionar la transición en vez de completarla.
A los encargados de hacer los cambios (Dinorah Figuera, Jorge Rodríguez, Delcy Rodríguez):
Tienen una oportunidad histórica y una responsabilidad.
Cada día de demora innecesaria no es “prudencia diplomática”: es tiempo robado a un pueblo que ya demostró que está listo.
Si este proceso produce avances reales y verificables hacia el mandato del 28 de julio, tendrá respaldo. Si se convierte en otra ronda de reuniones eternas para ganar tiempo o acomodar privilegios, la historia y el pueblo se los cobrarán.
María Corina fue clara: no va a obstaculizar lo que acerque al cumplimiento del mandato, pero tampoco va a ceder en lo esencial ni a ponerse bozal. Esa es la línea correcta.
El pueblo ya hizo su parte. Ahora les toca a ustedes dejar de administrar la demora y empezar a entregar resultados. Si no es así el Pueblo saldrá a las calles.
Escrito por:
Lord Iván Emiro Cañas Gutiérrez | Abogado | Miembro de Reform UK | Representante-Colaborador Global ABP United Kingdom, Scotland
@MiguelContigo@MariaCorinaYA@alcaldeledezma@SecRubio@POTUS
Esta es mi lectura de la entrevista realizada por @LuisOlavarrieta a @MariaCorinaYA: una conversación que, más allá de la coyuntura política, dejó al descubierto la dimensión moral, humana y espiritual de su liderazgo.
𝐋𝐚 𝐝𝐞𝐫𝐫𝐨𝐭𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐥 𝐫é𝐠𝐢𝐦𝐞𝐧 𝐧𝐮𝐧𝐜𝐚 𝐯𝐢𝐨 𝐯𝐞𝐧𝐢𝐫
María Corina Machado habló del mandato del 28 de julio, de la transición, de su regreso y de la negociación que comienza. Sin embargo, la idea más poderosa de la entrevista fue otra: después de veintisiete años de hambre, miedo y despojo, Venezuela no es una sociedad moralmente destruida.
Por Elizabeth Sánchez Vegas
Hay entrevistas que se recuerdan por una denuncia, una primicia o una frase destinada a ocupar titulares; esta, en cambio, termina quedándose en la memoria por una promesa hecha a una madre ante la tumba de su hijo.
María Corina Machado habló del 28 de julio como un acto de soberanía y de renacimiento nacional, evocando a quienes guardaron las actas dentro de la ropa o debajo de los colchones, como si aquellos papeles contuvieran algo más delicado que un resultado electoral: la prueba material de que Venezuela todavía podía reconocerse a sí misma. Dijo que ese mandato sigue pendiente de cumplimiento y explicó cómo sabremos que finalmente ha sido cobrado: cuando los presos políticos regresen a sus casas, los exiliados puedan volver, los periodistas hablen sin miedo, los centros de tortura hayan sido desmontados y exista una fecha cierta para que la voluntad ciudadana vuelva a expresarse.
No habló de una transición reducida a fotografías, ceremonias diplomáticas o documentos redactados con esa ambigüedad que permite a cada parte regresar a casa proclamándose vencedora. Su medida es menos decorativa y bastante más severa: la vida concreta de los venezolanos. Mientras alguien continúe encarcelado por pensar, mientras una madre conserve intacta la habitación del hijo que partió y mientras un periodista deba elegir entre callar o marcharse, la transición seguirá siendo apenas una palabra esperando cuerpo.
También confirmó que no fue consultada sobre el proceso de conversaciones que ahora comienza, aunque aseguró que no lo obstaculizará y que lo respaldará en la medida en que conduzca al cumplimiento del mandato popular. Su límite quedó formulado sin recovecos: puede discutirse lo accesorio, pero no aquello que los venezolanos decidieron el 28 de julio. “Si lo que buscan es que yo ceda en lo esencial, en los valores o en el mandato, eso no va a pasar jamás”, afirmó.
Sin embargo, la verdadera revelación de la entrevista aparece cuando María Corina deja de hablar de poder y comienza a hablar del carácter de un país.
Durante años se ha repetido que Venezuela sufrió un “daño antropológico”, como si el hambre, el miedo, la corrupción y el exilio hubieran deformado para siempre la sustancia moral de los venezolanos. Ella sostuvo exactamente lo contrario: “Los años de hambre nos hicieron más generosos que nunca. Los años de terror, más valientes que nunca”. No niega la devastación ni le concede al sufrimiento una nobleza que jamás tuvo; afirma algo mucho más incómodo para quienes quisieron domesticar a la sociedad mediante la penuria: junto a las heridas aparecieron anticuerpos cívicos, una conciencia más aguda de la libertad y una capacidad de reconocernos en el dolor ajeno que el régimen nunca consiguió extirpar.
Ese planteamiento cambia la lectura de estos veintisiete años. Las instituciones fueron demolidas, millones de familias quedaron dispersas y el país fue empobrecido hasta extremos inconcebibles, pero el proyecto de envilecer a la sociedad fracasó. Quizá esa sea la derrota que el régimen nunca vio venir: haber conseguido arruinar casi todo sin lograr arruinar por completo a los venezolanos.
El terremoto le dio cuerpo visible a esa tesis. Allí donde el Estado desapareció, aparecieron ciudadanos excavando con sus propias manos, vecinos rescatando vecinos, desconocidos compartiendo agua, comida y refugio sin preguntar nombres ni filiaciones. María Corina lo resumió en una frase que contiene un programa entero de reconstrucción: frente a la ausencia del Estado surgió el ciudadano. Mientras unas instituciones se desmoronaban, la comunidad demostraba que seguía en pie.
El régimen pudo vaciar ministerios, hospitales y tribunales; no consiguió vaciar la conciencia de quienes corrieron a salvar a otro.
La entrevista adquiere todavía más hondura cuando entra en el territorio de las pérdidas personales. María Corina habla de personas queridas de las que no pudo despedirse, de momentos irrepetibles en la vida de sus hijos, de amistades que creyó irreductibles y terminaron rindiéndose. Habla también de su distancia física de Venezuela con una frase extraordinaria: “El país sabía dónde yo estaba, aunque no sabía dónde yo estaba”. No es una pirueta verbal, sino una definición del liderazgo: hay presencias que no dependen de la geografía, sino del vínculo que una persona ha construido con quienes la reconocen como propia.
Entonces recuerda una enseñanza de su padre: “Lo que tú tienes es tu palabra, María Corina”. Allí se entiende por qué define esta causa como “una lucha ética por la verdad, existencial por la vida y espiritual por el bien”. Todo lo demás, el reconocimiento, la influencia, incluso la victoria, puede desvanecerse; la palabra dada es la única propiedad que acompaña a una persona cuando ya no quedan aplausos ni cargos capaces de protegerla.
Un país puede perder sus instituciones y conservar todavía una reserva moral: la palabra de quienes se niegan a traicionarlo.
Esa idea reaparece al final, lejos de los grandes salones y mucho más cerca del dolor ordinario de Venezuela. Una madre de Nueva Bolivia, en Mérida, perdió a su hijo Anderson como consecuencia del terremoto. Logró enterrarlo allí y le pidió a María Corina que, apenas regresara, la acompañara al cementerio. Ella le respondió: “Te lo prometo, allá estaré. Es una promesa. Yo cumplo mi palabra”.
Tal vez esa escena explique mejor su concepto del regreso que cualquier cronograma. Volver no consiste únicamente en pisar de nuevo el territorio, aparecer ante una multitud o pronunciar un discurso desde una tarima. Volver será saldar las deudas íntimas que deja una nación herida: abrazar a quienes arriesgaron la vida, agradecer a los héroes anónimos, mirar de frente a los deudos y caminar junto a una madre hasta el lugar donde descansa su hijo.
La conversación comenzó con millones de votos y terminó frente a una sepultura. Entre ambos extremos quedó dibujada una concepción exigente del liderazgo: representar a una nación entera sin perder la capacidad de responder por una sola persona.
Venezuela todavía conserva su palabra.
📺 Comparto la entrevista completa para quienes quieran escucharla en su contexto. Vale la pena cada minuto. https://t.co/WieDCLPoyG
Creo que ahora se explica muy bien porque María Corina Machado no podía participar de esa Mesa de Diálogo.
No queremos ser parte de ninguna guachafita ni de procesos turbios de espaldas al país.
Opositores como Daniel Lara Farías quien calificó a Machado como una «estúpida malcriada del Merici» por negarse a participar en ese bochinche debería perdiera disculpas públicas, si algo de principios le quedan.