A mí me enseñaron a no traicionar a quien me abrió las puertas d su casa y me invitó a sentarme con su familia. Tener diferencias es una cosa, ser traidor y malagradecido es otra.
Mi acto de amor más grande siempre va a ser presentarle a mi familia, definitivamente no hay algo más valioso en mi vida que ellos y nunca voy a querer llevarles a cualquiera.
Me queda un 1% y lo usaré para decirles que el amor si existe, que las malas experiencias no nos hagan olvidar que existen personas con tantas ganas de amar como nosotros