Que Dios me proteja de todo lo que mis ojos no ven, mis oídos no escuchan y mi corazón no percibe.
Que Él me deshaga del mal disfrazado de bien, de las intenciones escondidas detrás de sonrisas y de los caminos que parecen correctos, pero solo se desvían del propósito.
Cada día es una nueva oportunidad para comenzar, avanzar y agradecer. Hoy puedes elegir enfocarte en lo bueno, aprender de los retos y crecer con propósito. Lo mejor está en camino, y tú estás listo para recibirlo con fuerza, fe y gratitud.