Rara vez alguien empieza en grande; las grandes oportunidades casi siempre vienen vestidas de oportunidades pequeñas y requieren un proceso para crecer.
Cada día le pido a Dios sabiduría, que me permita ser una mujer paciente, edificadora, amorosa, feliz, llena de empatía y especialmente sentirme amada por él para discernir mi propósito de vida.