Inevitablemente, un sujeto pendiente del resto tenderá a cuidar y observar al otro de una forma que un sujeto que vive en primera persona jamás lo hará.
Paloma Illana.
Las mujeres viven en tercera persona y los hombres en primera.
Porque la alternativa a no volver a equivocarte nunca más es (casi siempre) arriesgarte a no volver a sentir nada.
¿Y cómo sería aquello de no sentir nada nunca más?
¡UN SINSENTIDO!
Alejandra Remon.