Un hombre migrante y sin hogar se acercó a un puesto de tacos con la intención de comprar algo para comer. Sin embargo, el vendedor no quiso aceptar su dinero: le preparó la comida y se la entregó de corazón.
Pero después comprendió que aquel hombre no solo necesitaba alimento… también necesitaba un abrazo y sentir que alguien se preocupaba por él.