Mi momento más maduro ha sido aprender a amar el desapego. Si alguien me acompaña, está bien; si no, también. Si alguien quiere hablar conmigo, lo valoro; si no, lo respeto. Cero apegos, mucho amor para quienes me rodean, pero sin expectativas ni obligaciones.
En el amor, #Piscis es de los que sueña con la perfección, es romántico, sentimental y muy idealista. Y cuando se da cuenta de que la realidad es otra (porque siempre es otra), se rompe.