A veces no estas triste.
Solo estás cansada de sostenerlo todo.
De siempre ser la que calma, la que entiende, la que aguanta.
Hoy recuérdalo:
Tu también mereces que te pregunten si estás bien.
Y no solo cuando ya estás en silencio
He notado que las personas más rotas suelen ser las que más consuelan. Como si conocer la oscuridad les diera herramientas para alumbrar a otros. Curan con las mismas manos que aún intentan sanarse.
En realidad no quiero hablar de lo que me pasa.
Prefiero llevarlo conmigo, a mi manera y en silencio. No todos entienden, y tampoco todos tienen que saberlo.