Yo nunca me voy a olvidar que no se podían hacer chistes ese día.
Eras un desubicado, un mal amigo.
Por eso nos llamamos a silencio en otra muestra de grandeza.
No hay comparación alguna…
Que paz inmensa me da saber que dentro de todos mis problemas soy una buena persona y no busco jamás arruinarle la vida a nadie, esa tranquilidad no me la sacan ni aunque me tiren toda la mala vibra del mundo.