Tu nivel de ingresos y de paz mental rara vez superará tu nivel de desarrollo personal. Invierte en ti mismo con más fuerza de la que inviertes en tu negocio, porque tú eres el activo principal sobre el cual se construye toda la riqueza que deseas manifestar.
Tu entorno determina tu altura. Si eres el que más sabe en tu grupo, estás en el grupo equivocado. Busca gente que te haga sentir pequeño por su sabiduría para que tengas espacio para crecer.
Tu tiempo es la materia prima de tu destino. Cada hora que malgastas en dramas ajenos es una hora que le robas a tu propia construcción. Sé celoso con tu atención y enfócala únicamente en aquello que te haga crecer o te dé paz.
Tu tiempo es tu activo más valioso; no lo inviertas en personas que no tienen interés en crecer o en situaciones que solo drenan tu energía. Aprender a ser selectivo es la clave para una vida con propósito.
Tu energía es tu moneda más valiosa. Aprende a no gastarla en discusiones que no llevan a ningún lado o en personas que no están dispuestas a entenderte. Cuida tu entorno porque él determina la altura de tus aspiraciones.