No conozco un solo kirchnerista que no sea o un gran evasor de impuestos, o un gran vividor del Estado o un multimillonario con propiedades en Miami y vacaciones en Europa.
Un país donde pocos logran llenar el tanque de nafta, donde nos cuesta pagar la luz y el gas, donde un crédito hipotecario nos es prácticamente inaccesible y donde rogamos que el Estado siempre nos salve, no es un país caro, sino uno extremadamente pobre. Que la pasen lindo.
Algún día alguien va a tener que contar la historia de lo que pasó cuando terminó este programa y desapareció 2 semanas en plena campaña presidencial, refugiado en el hotel del barbeta