Me hablaron de Dios desde niña, pero realmente lo conocí en mis procesos, en mi ansiedad, en mi soledad, en los momentos donde sentía que no podía más. Ahí estaba Él.
Septiembre con S de:
"Si sus sentimientos son los mismos que en abril, dígalo de una vez.
Mi afecto y mis deseos no han cambiado, pero una palabra suya me silenciará para siempre".