Se dejan inyectar botox, metacrilato, ácido hialurónico por especialistas en energía cósmica.
Toman preparados proteicos supervisados por el que vende las mancuernas del gimnasio.
Pero cuestionan las vacunas que erradicaron enfermedades mortales como el sarampión y la viruela.
Las vacunas son cuestionadas por un pequeño grupo que se basa en investigaciones dudosas y divulgadores sin formación científica. Los efectos secundarios (que sí ocurren) son mínimos, lo que las ponen en igualdad de condiciones con cualquier otro medicamento. Los beneficios superan con creces a los riesgos.
Me preocupa que la gente no vacune a sus hijos y estoy tratando de que entendamos por qué y qué podemos hacer para revertirlo. No entiendo por qué es tan difícil hablar de esto. Esto es lo último, lean si quieran pero no contesten porque voy a poner mute apenas termine de escribir.
Las vacunas no son intervenciones médicas. El médico recibe a un paciente que tiene un problema o una preocupación y le ofrece un tratamiento. El médico explica en qué consiste el tratamiento y el paciente decide qué hacer. Lo más importante es que el tratamiento tiene como objetivo abordar un problema específico del paciente. La efectividad en el paciente se puede determinar directamente. Si es un analgésico lo medimos en cuánto mejora el dolor; si es un antibiótico en cómo baja la fiebre o los síntomas, etc. Incluso en problemas asintomáticos como la hipercolesterolemia o la diabetes, seguimos un biomarcador y podemos ajustar el tratamiento si no funciona.
nada de eso aplica a las vacunas. La efectividad de la vacunación se mide en la incidencia de la enfermedad en una población. Podemos decir que baja X% en el año cuando la tasa de vacunación supera el Y% de la población por ejemplo. Pero en una persona individual vacunada, no tenemos manera de saber si le ayudó o no (porque el contrafáctico es inobservable). Pero por el contrario, las toxicidades SÍ son individuales. Eso hace a las vacunas únicas.
Entonces ls vacunación es una intervención de salud pública, no médica. No solo no es lo mismo sino que son contradictorias. El médico ofrece el tratamiento para el paciente individual en base a sus circunstancias particulares. La salud pública hace recomendaciones universales basada en el segmento más vulnerable de la población (pero aplicable a todos). Se llama paternalismo y no está bien visto en la medicina, y es el procedimiento estándar en salud pública.
Ahora bien, la vacunación funcionó muy bien varias décadas porque la gente, sin saber mucho, confiaba. Más o menos sabía o creía que las personas que hacían estas recomendaciones los estaban cuidando. Eso se rompió dramáticamente en COVID. Mucha gente se dio cuenta muy dramáticamente de que le estaban metiendo intervenciones de prepo (aislamiento, vacunas) que quizás no necesitaban o no estaban indicadas. Mucha gente a los tumbos empezó a leer y sacar conclusiones, muchas veces erróneas.
Esto se rompió y no se puede arreglar. Hay gente que no quiere vacunarse con nada porque cree que las vacunas tienen chips de Bill Gates. Con esa gente no se puede razonar pero incluso en este grupo son minoría. La mayoría de la gente que hoy en día viene al consultorio con dudas o escepticismo sobre las vacunas (y creo que cualquiera que vea pacientes puede confirmar) tienen preguntas específicas sobre vacunas específicas. "tiene sentido qur YO me dé esta vacuna?" Y eso es razonable, esperable, y hasta deseable. Se puede abordar.
Incluso dentro del calendario de vacunación no todas las vacunas tienen el mismo beneficio ni tienen el mismo riesgo para terceros si uno no se las aplica. La de hepatitis B, la BCG o la gripal anual son muy diferentes de la MMR o diftérica, por ejemplo. Estamos lidiando con una población más educada que antes y más escéptica. Responderles con "vacuná a tu hijo, pelotudo" no va a funcionar y va a hacer que no le dén ninguna vacuna. Podemos obligar con la fuerza, pero eso tiene un límite (lo vimos en COVID) y puede volverse en contra.
Nada de esto es controversial ni raro. Todo esto es definiciones de libro y cualquiera lo puede verificar pensando dos minutos. No sé por qué es tan difícil.
Queremos informar con claridad cuáles son las dos alternativas que ofrece actualmente el Ministerio:
1. Beca Ministerio: implica cobrar un sueldo de $828.000. Se mantienen los aportes y la obra social, pero se deja de percibir el bono de $500.000. En otras palabras, el “aumento” anunciado el mes pasado desaparece.
2. Beca Institucional: el ingreso sería de $998.000 en carácter de estipendio. Se pierden la antigüedad, los aportes jubilatorios, el aguinaldo y la obra social. El bono podría llegar a cobrarse, pero solo si el hospital lo decide.
En ambos casos, se elimina el postguardia, lo que significa que se incrementan las horas de trabajo: más de 28 horas seguidas sin descanso.
Con esta resolución dejamos de ser empleados públicos en relacion de dependencia aunque sigamos trabajando más de 80 horas semanales para garantizar el cuidado de la salud de las infancias.
Estas son las opciones que nos dan: precarización o precarización.
#FuerzaGarrahan #SinResidentesNoHayHospital