Feliz día al ser qué no le bastó con ser mi padre sino que se convirtió en mi ángel de la guardia. ¡Feliz dia
Papa! Hasta el cielo, te mando un beso y un abrazo. Te Amo papa!!!
La importancia del triunfo de 9z no pasa solo por ganarle al mejor el equipo del mundo.
Le ganaron al mejor equipo del mundo habiendo perdido por 13-4 el primer mapa. Eso marca MUCHO de como está el GRUPO y de la parte mental.
Triunfazo en todos los sentidos para la violeta.
💔⚽️ Un gol para toda la vida. Kun Agüero, Gio Reyna y su hermano Jack, una historia que pasó hace exactamente 14 años:
“Un día de estos tengo que darle las gracias a Sergio Agüero.
Durante mucho tiempo he pensado: necesito jugar contra este tipo, sólo para poder hablar con él. No. Tengo una historia que contarle. Hace muchos años Sergio marcó un gol que me dio uno de los momentos más felices de mi vida.
Para entender por qué, necesitas saber sobre mi hermano mayor: Jack. Jack era mi héroe cuando era niño. Algunas personas piensan que mi papá, Claudio, me hizo un buen jugador, ya que él era profesional. Claro, me dio buenos consejos y algunos genes bastante buenos. Pero cuando yo era niño en Manchester, donde papá jugaba en el Manchester City, el que siempre jugaba conmigo en el patio era Jack.
Yo tenía cuatro años y Jack era tres años mayor, por lo que a veces me dejaba ganar dejando escapar algunos tiros bajo su pie. Sin embargo, la mayor parte del tiempo Jack se aseguraba de que perdiera. Y me enojaba, lo mordía, peleaba con él. Luego lloraba y corría hacia mi mamá, Danielle. Esos juegos me hicieron crecer mucho y papá te dirá lo mismo. Mi competitividad, mi lucha, todo eso surgió de intentar vencer a Jack.
Era el hermano perfecto. Siempre fui un niño t��mido, por lo que él me incluía en cualquier cosa que hacía con sus amigos, lo que significó que me acostumbré a jugar contra niños que eran varios años mayores.
Eso me dio confianza. Cuando yo no estaba, decía cosas buenas de mí. Cuando se dio cuenta de que yo iba a ser mejor que él, me impulsó a convertirme en lo mejor que podía ser. Y si hubiera jugado un buen partido, él sería la primera persona en llamarme para decirme lo bien que había jugado.
En 2007, nuestra familia se mudó a Nueva York, donde papá jugó para los New York Red Bulls. En el verano de 2010, a Jack le diagnosticaron cáncer cerebral. Tenía 11 años. En un momento pareció que iba a sobrevivir, pero en diciembre de 2011, los médicos descubrieron que el tumor había regresado.
Poco después, cuando nos fuimos de vacaciones a México, Jack empezó a enfermarse y a engordar debido a la quimioterapia. Todavía podía caminar y nadar, pero se cansaba muy rápidamente. Fue entonces cuando me di cuenta de que esto podía terminar muy mal.
Durante los siguientes meses hice todo lo que pude para ayudarlo. Tuve que crecer rápido. No podía levantarse. Llegó un momento en el que tuvo que usar pañales. Aprendí a cocinar comida en el microondas, lavé los platos y cosas así. Sólo quería hacer feliz a mi familia y, por supuesto, hacer feliz a Jack.
Todos lo hicimos, especialmente cuando sabíamos que solo le quedaban unos meses de vida. Todas las noches, en la mesa, nos contábamos historias y nos reíamos. Cada noche. De alguna manera, incluso en una situación tan devastadora, logramos divertirnos un poco.
Un día de mayo de 2012, cuando Jack tenía 13 años, nos reunimos en la sala para ver el último día de la Premier League. Creo que hasta mis abuelos estaban allí. Todos somos grandes fanáticos del City, porque papá jugó allí. Si el City no ganaba, teníamos que esperar que el Manchester United, que estaba detrás del City sólo por diferencia de goles, tampoco ganara.
Todos estábamos bastante seguros de que el City iba a vencer al QPR, uno de los equipos más pequeños de la liga. Cuando el City anotó en la primera mitad, la victoria y el título parecieron una formalidad…”
(sigue)
LIONEL SCALONI: “Mi papá venía de manejar 10 horas un camión lleno de piedras, y aún así se bajaba y me decía: ‘Vamos a entrenar, no hay tiempo que perder’.”
Tenía 13 años y vivía en Pujato, un pueblo donde nadie hablaba de Mundiales, pero yo soñaba con uno. Mi cancha era un garaje. Mi camiseta, la de Argentina, aunque jugara en Newell’s. Mi viejo no descansaba. Me llevaba a entrenar, me esperaba, y volvía a trabajar. Él tenía más hambre de fútbol que yo.
A los 17 debuté como profesional. A los 29, fui al Mundial. A los 44, gané uno como entrenador. Y ese día, cuando Montiel metió el penal, no pensé en la copa. Pensé en mi viejo, en el garaje, en ese niño que viajaba a dedo para perseguir un sueño.
Desde que ganamos, no recuerdo haber pagado una comida en Argentina. La gente me abraza, llora y me dice: “Nos hiciste felices.” Y cada vez que lo escucho, me repito algo: valió la pena cada kilómetro, cada piedra, cada entrenamiento a oscuras”
RONALDINHO: "Normalmente cuando era niño y llegaba de jugar fútbol, mamá siempre estaba riendo o estaba contenta. Pero un día llegué y ella estaba llorando. Luego vi a Roberto mi hermano. Él me abrazó y me llevó al baño para poder estar solos. Ahí él me dijo algo que no entendí en ese momento: 'Hubo un accidente. Papá murió.'
"Eso no tenía sentido. ¿Qué significa esto? ¿Cuándo vendrá a casa? ¿Cómo puede ser que papá se ha ido?"
"Papá fue el que siempre me dijo: 'Jugarás fútbol con creatividad'. Él fue el que me dijo que siempre jugara libre – que simplemente jugara con el balón. El siempre creyó en mi más que nadie. Cuando Roberto mi hermano empezó a jugar futbol profesional con Grêmio, él siempre le decía a todo el mundo: 'Roberto es bueno, pero esperen a que vean a su hermano menor.'
"Papá era un superhéroe. Él amaba tanto el futbol que después de trabajar en el astillero toda la semana iba a trabajar como guardia de seguridad en el estadio de Grêmio durante los fines de semana. ¿Cómo puede ser que nunca lo volveré a ver? No podía entender lo que Roberto me estaba diciendo."
"No sentí tristeza enseguida, eso llegó más tarde. En unos años entendí que papá nunca volvería. Pero entendí, que cada vez que tengo un balón en los pies, papá estaba conmigo."