Hoy, 1 de noviembre, Día de Difuntos, los valencianos hemos decidido no visitar a nuestros muertos para ir a ayudar a nuestros vivos.
Qué orgullo, señores.
Uno se cansa, de decir muchas veces que es lo que le hace sentir mal y aún siguen haciéndolo, uno se cansa que no demuestren el suficiente interés, se cansa de perdonar y que vuelvan a lo mismo. Uno tiene su límite, uno se cansa y cuando eso pasa te vas y ya no
hay regreso.