Una chica dijo:
No me lastimará verte con alguien más, porque ya conozco quién eres.
En cambio, a ti sí te dolerá verme con otra persona, porque sabes la manera en que sé amar.
Y tiene mucha razón.
Qué triste es aprender a dar menos, no porque hayas dejado de sentir, sino porque entendiste que no todos aman, valoran ni entregan con la misma intensidad. A veces, cuidar tu energía también es quererte: no tienes que vaciarte por nadie.
Nunca olvides a quién estuvo para tí cuando más vulnerable estabas; quién calmó tus lágrimas, tus miedos y tu angustia. No olvides a quién te ofreció un hombro, un abrazo o un refugio cuando más lo necesitabas.
No reclames, observa. Si algo te decepciona, no necesitas rogar explicaciones ni convencer a nadie de cómo debería tratarte: toma nota, acepta lo que viste y aléjate. Ya estamos grandes; cada quién sabe lo que hace y también debe asumir las consecuencias de sus decisiones.