Duele aceptar que termina lo que recién comienza. Que ni te piensa. Cuesta, seguir con esta esperanza, que ya no sirve, que solo molesta. Saber que está pero igual no contesta. Cuesta. Pero si pudiste antes, también vas a poder con esta.
Ya hay “providas” festejando la tragedia familiar del senador Petcoff Naidenoff. Es de una perversidad tan inmensa que me duele el alma. En 2010, critiqué mucho al senador por su posición contra el matrimonio igualitario. Hoy me importa un carajo cómo haya votado. ¡Sean HUMANOS!