EL CINE DOBLADO YA DOMINA LAS SALAS ARGENTINAS
La mayoría de las funciones de cine en Argentina ya se proyectan dobladas al español. Según programadores y exhibidores, cerca del 80% de las películas se ofrecen en castellano, una tendencia que se profundizó tras la pandemia y que redujo notablemente la oferta de funciones subtituladas.
Testimonios
"Las cosas cambiaron y hoy en día existe un hábito que nos fue implantado de manera paulatina". — Adrián Ortíz, programador de salas.
"Lo que venimos observando en los últimos años es un cambio en los hábitos de consumo que responde también a un cambio cultural. Las decisiones de programación respecto a los formatos e idiomas acompañan una demanda creciente del público por las funciones dobladas al español. Si bien el doblaje se asociaba al público infantil, hoy vemos que muchos adultos también eligen ver películas en castellano, muchas veces por comodidad". — Cinépolis.
"No es una decisión de la empresa, sino que se trata de una demanda del público. Una gran mayoría de las personas que van al cine prefieren no leer". — Gaby Zamora, gerente comercial de Cinemacenter.
"Ver una película subtitulada exige más al cerebro que una doblada: hay que integrar imagen, audio y texto en simultáneo, con mayor demanda sobre la memoria de trabajo y la atención dividida. No es un esfuerzo enorme, pero es constante, y el cerebro que lo hace regularmente ejercita circuitos que el otro no usa. Hay un principio bien documentado en neurociencia cognitiva: las redes neuronales que no se usan se debilitan. A eso se suma que leer subtítulos implica comprensión lectora activa en tiempo real, una habilidad que hoy está en retroceso entre los adolescentes". — Alejandro Andersson, neurólogo.
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El tipo que recortó 70.000 millones de pesos en la educación pública nacional durante su gestión como presidente de facto, pone la carita y es recibido con los brazos abiertos por los poco politizados manifestantes de la marcha universitaria contra Milei.
El "normal".
Marchar por la universidad pública está bárbaro. Marchar y que al lado tuyo esté el tipo que le recortó 70.000 millones y no decirle nada, es de hijo de puta.