Los hombres pueden quedarse despiertos hasta las 2 de la madrugada, levantarse a las 6, estar endeudados, sin dinero, solos, y aún así tener fe en que algún día todo saldrá bien. A eso se le llama ser un hombre.
Mirá los ojos. Totalmente conmovido. Un ejemplo como profesional y líder, llenos de gestos. Lástima que su cuerpo y lo colectivo no lo acompañó. Con Ander quedó en claro que para ser bostero no hace falta nacer en Argentina.