Alquilé el garaje de mi casa a un chico llamado Daniel.
Tenía unos veinticinco años y trabajaba como repartidor. Siempre pagaba puntual.
El mes pasado no pagó.
Empezó a salir muy temprano y regresar muy tarde.
Evitaba cruzarse conmigo en el pasillo.
El día 12 lo detuve cuando entraba.
Parecía agotado.
“Lo siento”, dijo antes de que yo hablara.
“Choqué la moto de trabajo. Me despidieron. Estoy tratando de vender algunas cosas para pagarle”.
Tenía una caja con herramientas en las manos.
“Daniel”, le dije. “No te detuve por el alquiler”.
Le di una llave extra del garaje.
“Mi primo tiene un taller mecánico. Le falta alguien que ayude con reparaciones simples. Dile que vas de mi parte”.
Se quedó en silencio unos segundos.
Luego dijo en voz baja:
“Pensé que hoy me iba a pedir que me fuera”.
A veces lo que la gente necesita no es presión.
Es un poco de tiempo.
Tu pasión por la interpretación y tu cariño con todos los que te rodeaban quedarán siempre en nuestra memoria. El teatro y la televisión pierden a una grande, pero tu legado seguirá vivo en cada personaje y en cada recuerdo. D.E.P
Un beso Natalia, Fernando y Cayetana
“Se han muerto porque vivían en bajos y no les conocía nadie”
Esta frase es infame. A esas personas les conocían sus vecinos/as, tenían hijos o hijas, amigos, gente que les quería. Lo que no tenían era un gobierno autonómico que les avisara a tiempo. Eso fue lo que les mató.