¿Es la propuesta de la derecha para las pensiones una propuesta para un mundo que ya no existe?
Me he leido el modelo de reforma de pensiones de la derecha y la visión que tiene OpenAI para la economía del futuro y esa es la impresión que me da.
Os lo explico. 🧵
La hipertròfia administrativa catalana
A Catalunya tenim tendència a atribuir tots els nostres mals a Madrid. I és cert que existeixen problemes evidents amb orígen capitalici: Dèficit fiscal, infrafinançament, manca d'inversions o un sistema de Rodalies impropi d'un país desenvolupat.
Però també és cert que hi ha una pregunta que ens costa molt fer-nos: I si una part dels nostres problemes fossin conseqüència del nostre propi disseny institucional?
La comparació entre Madrid i Barcelona és reveladora.
El municipi de Madrid té prop de 600 km². L'àrea metropolitana de Barcelona, aproximadament, també. Totes dues concentren una població similar, 3'5 milions d'habitants. Però aquí s'acaben les semblances.
A Madrid hi ha un únic ajuntament.
A Barcelona i la seva àrea metropolitana n'hi ha trenta-quatre.
A Madrid, la governança del transport respon a una lògica relativament integrada al voltant de Metro de Madrid. A Barcelona conviuen TMB, Metro, Ferrocarrils de la Generalitat, Rodalies, l'ATM, els diferents operadors d'autobús i una multitud d'administracions amb competències compartides.
El resultat és previsible: Més burocràcia, més duplicitats, més dificultat per prendre decisions i menys capacitat d'execució. Quan una infraestructura falla, ningú no sap exactament de qui és la responsabilitat. Quan un projecte s'eternitza, sempre hi ha una altra administració a qui assenyalar. I quan alguna cosa funciona malament, la culpa és de tothom i, alhora, de ningú.
Per no parlar de la despesa fútil. 34 ajuntaments. Trenta-quatre. Us imagineu la quantitat de despesa improductiva que això representa? Quants gerents, quants assessors, quants càrrecs de confiança, quants observatoris, quants plans estratègics, quants departaments de comunicació, quantes empreses públiques i quants consells de participació?
La gran paradoxa és que hem construït una de les àrees metropolitanes més complexes d'Europa per governar una realitat que és, essencialment, una única ciutat.
Barcelona fa dècades que ja no cap dins dels seus 101 km². La vida real dels ciutadans transcorre entre l'Hospitalet, Badalona, Sant Cugat, Cornellà, Sabadell o Castelldefels. Treballem en un municipi, vivim en un altre i portem els fills a l'escola en un tercer.
Però continuem governant-nos com si fossin trenta-quatre ciutats independents. I això té conseqüències.
La hipertròfia administrativa no és gratuïta. Té un cost econòmic, però sobretot un cost en oportunitats. És temps perdut, decisions ajornades i una incapacitat crònica per pensar en escala metropolitana.
No tots els problemes de Catalunya venen de Madrid.
Alguns són el resultat d'un model institucional que prioritza la fragmentació per sobre de l'eficiència, i que ha acabat generant una extensa xarxa d'administracions, organismes i centres de poder locals.
Potser ha arribat el moment de plantejar-nos una pregunta que fins ara ha estat gairebé tabú: Necessitem trenta-quatre ajuntaments per governar una sola metròpoli?
Que passeu un bon dia.
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Hoy empieza la Semana Santa, pero ¿te has preguntado por qué el inicio de la Semana Santa cambia de fecha cada año con hasta más de un mes de diferencia?
La clave está en una mezcla entre el Concilio de Nicea, la luna eclesiástica y unos ciclos de 19 años…
HILO ESPECIAL 🧵
1/Hoy a las 5:01pm en Washington se decidió algo que va a definir cómo se hacen las guerras por las próximas décadas.
Y casi nadie lo está leyendo bien.
HABLEMOS DE VIVIENDA.
(Disclaimer: en este texto no voy a ofrecer soluciones mágicas. Eso se lo dejo a los gurús económicos).
Veamos, si el principal problema que limita el poder adquisitivo de las generaciones jóvenes es el acceso a la vivienda, *hay* que abaratar la vivienda. Pero, ojo, conviene fijar el concepto: abaratar la vivienda significa, esencialmente, *devaluarla*. Es decir, no solo sería más barata la vivienda nueva, también lo sería la que ya existe, la que alguien compró hace 20 años creyendo que era un patrimonio o una herencia para sus hijos o un seguro de vida. También la que alguien heredó. También la que alguien aún está pagando, mes a mes.
Aceptar eso es el primer paso. Entender que no se puede tener un mercado de vivienda barato sin que las viviendas, todas, pierdan valor. Y si se acepta, entonces sí, se puede empezar a pensar en soluciones. En plural. No en milagros.
Hay muchas voces que defienden que la solución es construir más. Así, en general. Mucho más. Más viviendas, más edificios, más metros cuadrados. Parece lógico porque es un principio económico básico: si hay más oferta, el precio baja. Eso aprendimos. Eso repetimos. Eso esperamos, que todo se comporte como una tabla de Excel bien alimentada.
Pero no siempre ocurre. Porque la realidad no es un modelo y, a veces, a esa lógica sencilla se le superpone otra lógica más espesa, menos mecánica.
Entre 2000 y 2008 —y durante la resaca hasta 2013— España construyó sin parar, incluso cuando ya no hacía falta. Ya en 2005 la oferta superaba con holgura la demanda. Y, aun así, la desviación entre las curvas de coste de construcción y valor de mercado se fue abriendo cada vez más hasta cayó de forma abrupta ya pasado 2010. Y no porque las predicciones de bajada por la sobreoferta funcionasen, sino porque llegó una crisis financiera global.
Esa es la palabra operativa: "financiera". Lo de 2008 no fue el estallido de una burbuja inmobiliaria —o no solo—, fue, sobre todo el estallido de una burbuja de crédito. Es decir, que lo que se inflaba era el acceso al ladrillo, no el ladrillo. Se financiaba la esperanza de acceder, se vendía el derecho a imaginar una casa propia. Funcionó durante un tiempo. Hasta que dejó de hacerlo.
Ahora bien. Supongamos —con algo de candor, quizá con exceso de pedagogía— que el mercado ha aprendido. Supongamos que esta vez sí funcionará. Más viviendas, precios más bajos. Bien. Entonces ahora tenemos que preguntarnos, además de cuántas nuevas viviendas construimos, dónde lo hacemos y cómo lo hacemos. Porque “construir más” no significa nada si no se concreta. Y cuando se concreta, el problema se vuelve más viscoso, más difícil de trazar.
Sabemos que España tiene entre tres y cuatro millones de viviendas vacías. Suficiente, sobre el papel, para resolver cualquier emergencia habitacional. Pero la mayoría están en pueblos, en municipios pequeños, en entornos vaciados por décadas de abandono logístico, laboral, vital. Sitios donde el trabajo no abunda, el transporte suele ser deficiente e incluso el instituto está a 30 kilómetros. Sitios donde muchas gente no quiere vivir ni siquiera a regañadientes.
Así que sí: habrá que construir en las ciudades. O cerca. O en la mancha difusa que las rodea. Porque los centros urbanos están ya saturados. Apenas queda suelo. Apenas queda margen. O sea, que solo nos quedan las periferias. Y ahí se abre otra herida, más sutil, pero igual de profunda. Las periferias no están vacías. Están lejos. Con frecuencia mal dotadas, aisladas en una doble capa: por distancia y por infraestructura.
¿Qué pasa? Pues que volver a llenar esos bordes es repetir el patrón de hace dos décadas. Expulsar a quienes no pueden pagar para que vuelvan a intentarlo desde más lejos. Convertir el desplazamiento en rutina. Y convertir esa rutina en norma.
El mapa de Madrid lo muestra sin querer. Por las mañanas, los atascos fluyen hacia el norte. Por las tardes, bajan hacia el sur. La movilidad convertida una forma de estratificación, en una coreografía de la desigualdad con peaje diario, que dibuja con exactitud el trayecto de la renta.
Además, no está claro que esas nuevas viviendas, construidas en el borde, tengan fuerza suficiente para arrastrar a la baja los precios del centro. Es posible que ni los rocen. Que el efecto se diluya. Que las ciudades sigan cerrándose sobre sí mismas, prolongando el efecto de disneyficación que las está convirtiendo en parques temáticos, en centros de trabajo, en escaparates sin vida.
O, como mucho, en su versión estadounidense: grandes centros vacíos al caer la noche. Edificios ocupados a media jornada. Calles sin residentes. Periferias desbordadas. Centros sin ciudad.
Entonces, si el impacto de la vivienda libre es, posiblemente, limitado, la alternativa más sólida es la vivienda pública. Construcción masiva. Sostenida. Decidida. Pero eso implica suelo. Y el suelo, a diferencia del cemento, no se fabrica.
Hay dos caminos: cambiar los planes urbanísticos o expropiar. Ambos son posibles pero ambos generan rechazo. Uno por lento y el otro por impensable. Pero es que no hay muchas más opciones.
Entonces, ¿construir más viviendas es la solución? Yo creo que es *una* solución. No es mágica ni automática, pero puede funcionar si se ejecuta con precisión, si se piensa en tiempo largo, si se acompaña de transporte público y servicios, si se evita la lógica de la expulsión, si se protege el tejido de los barrios. Pero, sobre todo, si se asume el coste político de lo impopular.
Como le dije al alcalde de Madrid hace unas semanas: "O somos estadistas, o vivimos lo suficiente como para convertirnos en políticos". Porque ser un estadista —pensar a largo plazo, a *muy* largo plazo, para construir una ciudad mejor— implica arriesgarse a perder las próximas elecciones.
Ayer intentaron "explicarme" el significado de éste gráfico cuando, a un comentario simplista sobre la situación del paro juvenil, comenté que el más alto se dió con Rajoy.
Si quereis que expliquemos lo que significa el gráfico de abajo con RIGOR, no os preocupeies aqui va: 🧵
🔥🎸🔥"Stairway to Heaven," originally released by Led Zeppelin in 1971 on their album Led Zeppelin IV, became one of the most influential rock songs of all time. Built around a slow, progressively developing sound that builds to a powerful electric peak, the song is often cited as a defining moment in classic rock history.💐💐
Me llamo Chema y soy dibujante tradicional. Desde que llegó la IA casi no tengo trabajo, pero yo seguiré dibujando hasta que no pueda.
¿Me ayudas a difundir mi trabajo? Por cada retuit ayudas a difundir el arte generado por las personas y Skynet pierde una batalla. ¡Gracias!
💥 Silvia Intxaurrondo ME REPRESENTA, ha estado BRUTAL
Creo que es un ejemplo de periodismo comprometido con la verdad, de la que más honra el art. 20 de la Constitución: el derecho a una información veraz
Estos minutos IMPERDIBLES tras el ataque de Miguel Tellado a la TV pública
#GolpismoJudicial #FGE
esta tía se ha puesto a cantar OPERA en ALEMÁN mezclado con español e inglés con una orquesta y unos visuals que parece una película no hay ni un solo artista en el panorama nacional ni internacional que esté haciendo lo que está haciendo ella qué locura