Mi mayor problema es que espero que los demás actúen como yo actuaría, y hasta que no lo interiorice no dejaré de llevarme las decepciones que me llevo.
A veces me siento mal por no llamar o estar pendiente de los demás, pero luego me doy cuenta que el teléfono funciona en ambos sentidos, y no hay nadie que me esté preguntando cómo estoy.
Las relaciones no funcionan por arte de magia, porque estemos destinados a estar juntos y ya. Funcionan porque hay esfuerzo en hacer que vayan bien, porque merece más la pena arreglarlo con esa persona que intentarlo con 200 más.
No es destino, es trabajo