en mi pasado dije cosas que ya NO me representan, hice cosas que ya NO me representan y estuve rodeada de personas con ideales que ya NO me representan. Estoy cambiando y eso también está bien. Normalicemos los cambios y todo aquello que nos lleve a ser realmente felices.
Créanme yo siempre perdono todas las cosas que me hacen, pero jamás, jamás, olvido como me afectó, y por eso mismo, ya nada vuelve a ser igual con esa persona.